Origen del chicle o goma de mascar

Origen del chicle o goma de mascar


 

La historia nos dice que en la antigua Grecia, en Egipto e incluso en la prehistoria se mascaban resinas de árboles y plantas con propiedades medicinales, el origen del chicle moderno nació en las selvas del sureste Mexicano y el norte de Centroamérica, en una región que se conoce como el Gran Petén donde hace más de dos mil años floreció la cultura Maya.

Ellos masticaban savia de chikozapote, o más conocido como chicle. Tanto los mayas como los aztecas usaban el chicle para limpiar los dientes, y distraer un rato el hambre y la sed.

La palabra chicle deriva del náhuatl tzictli, ‘chicle’.

El lanzamiento del chicle a los mercados masivos internacionales tiene origen con el expresidente de México Antonio López de Santa Anna. Cuando este señor dejó de ser presidente se fue a vivir a Estados Unidos. Ahí conoció al fotógrafo Thomas Adams con quien un día tuvo una plática sobre cómo producir material más elástico, resistente y barato para producir neumáticos para carruajes.

Entonces vino a cuento esta resina que los indígenas habían mascado por años, pero la propuesta era mezclarlo con un tipo de hule. La idea original resultó un fracaso y después de un año de pruebas el señor Adams se dio por vencido.

Fue entonces que Thomas se asoció con un señor llamado John Baker Curtis, y tuvieron la idea de agregar otros ingredientes a la resina, parafina y saborizantes, para crear una golosina que se pudiera masticar, aunque no comer. Los primeros chicles se vendieron en cajas de colores y la marca se llamó Adams New York No. 1.

 

Pasaron algunos años, y en 1871 agregaron otros ingredientes al chicle para que se pudieran hacer bombas con él, lo cual es muy divertido. Vendieron esta golosina con el famoso nombre de Chiclets Adams. Durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados llevaron los chicles a Europa y así se conocieron en todo el mundo.

 

Actualmente el chicle ya no se fabrica con la resina del árbol chicozapote, sino con materiales sintéticos a los que se le agregan saborizantes, endulzantes y colorantes. Los podemos encontrar en cajas, en tabletas, en barra, con o sin azúcar; chicles de bola de a peso que se deslizan hacia nuestras manos desde una máquina redonda y transparente; chicles picantes, con relleno y sin relleno, refrescantes, suaves, intensos y por supuesto de todos los colores.