¿Cómo surgió la bicicleta?

¿Cómo surgió la bicicleta?


La bicicleta ha vivido distintas transformaciones a lo largo del tiempo. Desde sus inicios hasta ahora, ha pasado por diversos cambios hasta convertirse en un medio de transporte muy efectivo y utilizado. La historia de su creación es tanto incierta como controversial y  se le atribuye al ingenio y cooperación varias personas.

 

Mucho antes de que la bicicleta se convirtiera en un medio de transporte común, ya existían vehículos de tracción humana. En 1428, el ingeniero italiano, Giovanni de la Fontana, construyó un vehículo de cuatro ruedas enlazado a una cuerda por medio de engranajes, que se movía con la fuerza de las personas.

Casi 400 años después, en 1813, el aristócrata alemán Karl Drais creó su propia versión de un artefacto similar. Tres años más tarde, la modificó y el vehículo, conocido como Draisine o «hobby horse» (caballos de batalla), ya tenía sólo dos llantas. Pesaba más de 20kg y tenía dos ruedas de madera unidas a un marco del mismo material. El «conductor» se sentaba en una silla de montar clavada en el marco, empujaban el vehículo con los pies y lo dirigían con un sistema rudimentario de manillar.

 

En aquel momento se percibió como una curiosidad no como transporte para las personas y finalmente funcionó como alternativa para los caballos que transportaban la carga, pues en aquel momento, la hambruna provocó su muerte de forma masiva. El inglés Denis Johnson copió la invención de Drais y la comercializó para los aristócratas londinenses. Finalmente, prohibieron el uso del «hobby horse» en las calles pues lo consideraron un peligro para los peatones.

En 1860, la bicicleta regresó al mercado. Le llamaron «velocípedo» y tenía un mecanismo de dos ruedas de acero, pedales y un sistema de engranaje fijo. El alemán Karl Kech, se atribuyó la invención, sin embargo el francés Pierre Lattent fue quien consiguió la patente. Antes de patentarlo, Lattent exhibió su producto al público, se cree que en este momento Aime y Rene Olivier lo conocieron y decidieron crear su propio velocípedo. En 1867, junto con Pierre Michaux, empezaron a comercializarlo y fue un éxito.

En 1870, los fabricantes de Michaux, agrandaron la rueda delantera a proporciones masivas para lograr una marcha más suave y rápida y a pesar de lograr su cometido en cuanto a velocidad, el velocípedo se volvió impráctico. Finalmente, el inglés John Kemp Starley acuñó el modelo ideal de una bicicleta segura en la misma época. En 1871, presentó «Ariel», una bicicleta innovadora que permanecería durante muchas décadas. Ariel absorbía la tensión del vehículo y era más ligera, por lo tanto andar en bicicleta se volvió mucho más cómodo.

 

En 1885 introdujo la «Rover», tenía llantas de tamaño similar, centro de dirección y distintos engranajes que operaban a través de una cadena; por primera vez la bicicleta ya era un medio de transporte práctico. En un principio era un artefacto caro, pero la producción masiva de las mismas, y lo efectivo que era su uso para ir del trabajo a la casa, pronto la convirtieron en una gran inversión para hombres y mujeres.