Armas y Fronteras
COLUMNA | 2017-10-12 | Arturo de las Fuentes
En días pasados se registró en Las Vegas, Nevada, el tiroteo más mortífero en la historia moderna de Estados Unidos, con un saldo de 59 personas muertas y aproximadamente 500 más lesionadas.
Con ello, ha resurgido el interés por conocer y analizar el impacto de la venta, portación y uso de armas en la nación norteamericana, un tema que históricamente, ha sido fuente de negociación política en el que se identifican posturas e intereses contrapuestos respecto a la seguridad, desde el nivel individual, hasta el internacional.
La portación de armas en Estados Unidos se fundamenta en la segunda enmienda constitucional que sostiene: “Siendo necesaria una Milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas, no será infringido”, lo cual ha dado como consecuencia la flexibilidad normativa para la adquisición y portación de armas por la población civil.
La venta de armas se relaciona directamente con la distribución demográfica norteamericana, ya que la ubicación espacial de establecimientos comerciales, entre ellos las armerías, tienden a establecerse en sitios densamente poblados, de tal forma que el número de establecimientos se encuentra estrechamente ligado al número de habitantes de una zona.
No es de extrañarse entonces, que los estados más poblados tengan los registros más altos en la cantidad de tiendas de armas, entre los que figuran los estados fronterizos de California y Texas, por lo cual, el impacto en la frontera México-Estados Unidos ha sido de gran envergadura, ya que se considera que existe un tráfico constante en la zona, debido al incremento poblacional derivado de la migración, así como el fenómeno del narcotráfico y el papel de los cárteles mexicanos en la compra de armamento estadunidense.
Al igual que en otras temáticas, la frontera México–Estados Unidos representa un mosaico de contrastes entre el nivel estatal y el local para determinar las zonas con alta incidencia de tiendas de armas, así como aquellas que se exportan de forma ilegal a México.
Del total de las tiendas de armas registradas en Estados Unidos, 15.9% se ubican en los cuatro estados fronterizos con México: California, Arizona, Nuevo México y Texas, en donde también habita el 23.24% de la población estadunidense. De ellos, los condados fronterizos colindantes que tienen altos registros de armerías son Hidalgo, Nuevo México; Cochise, Arizona; así como Hudspeth, Jeff Davis, Brewster y Terrell en Texas.
En contraste, la frontera sur de California en donde se ubica la ciudad de San Diego, así como el Valle del Río Grande, Texas, en donde se ubican las ciudades de McAllen, Laredo y Brownsville, son dos de las cuatro zonas que tienen el menor número de tiendas de armas per cápita.
Finalmente, considerando la escalada de violencia vivida en Estados Unidos en las últimas décadas, así como el incremento en el tráfico de armas hacia México, resulta necesario emprender la regulación de este fenómeno, cuyo impacto va más allá de la divergencia de intereses y opiniones e involucra la vida humana.