Los héroes viajan en suburban...
COLUMNA | 2017-09-12 | Rosa Elena González
Miguel Hidalgo lanzó su grito de libertad inspirado por la virgen de Guadalupe, en ese tiempo ni siquiera tuvo noción de lo que sería México aunque en su mente y su corazón existía una certeza… no vería el final de la lucha, no vería a este país libre del yugo de los gachupines afrancesados.
Cuando la noche del 15 de septiembre adelantan su grito de guerra contra el gobierno, palabras más, palabras menos, Hidalgo le dice a Juan Aldama y a Ignacio Allende, “Espero que tengan conciencia de que no veremos los frutos de esta lucha”, ambos, militares, asintieron con la cabeza y se lanzaron a su lado, dispuestos a dar la vida, dispuestos a morir por la patria, Hidalgo sólo pudo liderar 11 meses la encomienda, fue apresado y fusilado.
Muchos años después, allá en Bustamante, nació Alberto Carrera Torres, un hombre de bien, un hombre que fue general y al que recordamos con orgullo en casi todas las ciudades de este Estado, hay calles, ejidos, colonias, y organismos sociales con su nombre, es el Zapata de Tamaulipas, el ideólogo de la revolución en estas regiones del país, quien tuvo sapiencia militar, y conciencia social para tratar de que este mundo fuera más justo para todos.
Su madre, de nombre Juana, al final de sus años expresó una frase que quedó en la memoria de muchos, “Dios me ha dado cinco hijos, le agradezco haberme dado la oportunidad de darle cinco generales a la patria, y si volviera a nacer, volviera a tener cinco hijos y a darle cinco generales a la patria”.
Esos son nuestros héroes, personajes que vieron más allá de sus intereses personales o familiares, personajes que sacrificaron su vida y la de sus hijos por un grupo de personas, por toda una nación, por todo un pueblo, siempre pensando en el bienestar del colectivo.
Hoy sabemos además que los héroes de la Independencia y de la Revolución no eran todo lo pulcros como lo pensamos o nos los mostraron en la primaria, que también se equivocaron, pero para ellos primero estaba la patria.
Incluso muchos de ellos, emanados de la iglesia católica a la que sirvieron como curas, antes de morir le reconocieron que habían dejado hijos, cuando deberían haber conservado el celibato, también eran hombres de carne y hueso, al reconocer sus faltas daban una muestra de su honestidad.
Y sin embargo nada se les puede reclamar, no se enriquecieron, muchos incluso entregaron sus fortunas o su buena vida a cambio de una transformación de este país, transformación que ahora disfrutamos con la posibilidad de ir a la escuela, tener acceso a la salud, y muchos otros beneficios que en otros países no se tienen.
Lo lamentable fue que por años y años nadie supo nada de ellos, que la Independencia de México era una ceremonia donde un gobernante lanzaba vivas a los héroes que nos dieron patria y libertad, después de eso se transformaba en una lluvia de luces multicolores, y degeneraba en un baile con el grupo más popular del momento.
La revolución era un desfile donde las escuelas mostraban su talento en coreografía, o para personificar a Zapata; Villa, a las adelitas y a sus juanes, pero no más.
Por qué, se preguntará, la respuesta es que la escuela se olvidó de los héroes, la historia se enseñó como si fueran matemáticas o español, sin provocar la reflexión, sin provocar que los niños admiraran a personajes tan ilustres.
Luego de ahí la mercadotecnia y la televisión jugaron otro papel fundamental, los niños quisieron ser Superman, Batman, el Hombre Araña, o cuando mucho El Santo, o Blue Demon, para ellos habían muerto todos los que nos dieron patria y libertad, o por lo menos no valían la pena como para seguirlos.
Más triste se torna la situación cuando ni siquiera los políticos de hoy conocen a sus héroes, bochornoso cuando Vicente Fox en una ceremonia de grito de independencia mencionó a sus hijos, su familia y demás, más penoso resultaron algunos sondeos de televisoras locales a diputados y funcionarios preguntándoles el nombre de héroes y no atinaban ni siquiera a los más importantes, y si en ese tenor andan los políticos de altos vuelos, qué se puede esperar.
Por eso hoy no sorprende que los héroes de los niños viajen en suburban, sean políticos que con “imaginación” gobiernan este país, o que traen escoltas y más escoltas cuidando sus espaldas, menos sorprende que hagan de los delincuentes sus modelos a seguir, es lo que muestra la televisión, la radio, la prensa, y los magnifican por la supuesta buena vida que se dan.
Pero no, la verdad es que no son personajes a seguir muchos de los primeros, y ninguno de los últimos, sin embargo, como la educación cívica falló, no se conoce a Hidalgo, no se conoce a Allende, ni Guerrero, muchos menos a Benito Juárez, Zapata, Pancho Villa, o Alberto Carrera Torres, pues resulta muy complicado respetarlos, o ya por lo menos seguir su ejemplo, y también por eso, es más fácil que los niños de hoy crean que los héroes son los que ostentan el poder de una manera u otra, los que gobiernan por la buena o la mala, los que tienen grandes residencias y coches de lujo, y no, no señoras y señores, nuestros héroes, nuestros verdaderos héroes, ni idea tenían que existirían las suburbans…