Dios te dotó de dones
COLUMNA | 2017-08-12 | Benito García Islas
Reflexión: “Por cuanto nosotros mismos hemos sido moldeados en todas estas partes, excelentemente formadas y operando maravillosamente, en el cuerpo de Cristo, sigamos adelante y seamos aquello para lo que fuimos creados”.
Romanos 12:5

Me gusta un proverbio danés que dice: “Lo que eres es el don de Dios para ti; lo que haces contigo mismo es el don tuyo para Dios”. Es mi obligación decirte, apreciable lector y hermano, que Él nos formó con un propósito, y espera que explotes al máximo lo que te ha dado.
Tú eres la creación de Él, tus progenitores (papás) no escogieron que fueras tú precisamente (suelen decir que sea lo que Dios quiera) el que fueras su hijo, Dios escogió la raza y el sexo, incluso el color de tu piel y el país, porque tiene un plan específico para ti.
Si vives con la idea de formarte un destino, estás equivocado, porque el Señor te conoce desde las entrañas de tu madre y quiere que cumplas un propósito, pero primero que te entregues a su voluntad, que confíes en Él, y sólo así, descubrirás los talentos de los cuales te ha dotado, para su gloria y honra.
Dios no quiere que envidies ni te preocupes de las habilidades que no posees, sino que te enfoques y uses los talentos que te ha dado. Todos estos misterios de nuestro creador los descubrirás.
Cuando intentes servir a Dios de manera para la que no estás formado, es como meter un cubo a la fuerza dentro de un círculo, es frustrante y produce resultados limitados. También es una pérdida de tu tiempo, de tu talento y de tu energía.
La mejor manera de vivir tu vida es sirviendo a Dios de acuerdo a tu forma, para la cual debes descubrir tus dones, aprender a aceptarlos y disfrutarlos, de modo que puedas desarrollarlos a su máxima expresión.
Sin embargo muchos libros llegan a descubrir este proceso al revés. Enseñan: “Descubre tu don espiritual para que conozcas qué ministerio se supone que tienes”. Realmente esto opera de manera opuesta.
Comienza sirviendo, experimenta en diferentes ministerios y descubrirás tus dones. Hasta que realmente no te involucres en el servicio, no sabrás para qué eres bueno. Tienes dones de habilidades y dones esenciales que no sabes que los tienes porque nunca los has puesto a prueba.

DIOS CONOCE LO QUE ES MEJOR PARA TI
Dado que Dios conoce lo que es mejor para ti, deberías aceptar con gratitud como te hizo. La Biblia dice: “¿Qué derecho tienes tú, un ser humano, para interrogar a Dios?”. La vasija no tiene derecho de decirle al alfarero: “¿Por qué me hiciste de esta forma?”. ¡Sin duda el alfarero puede hacer lo que quiera con la arcilla!”.
Tu forma fue determinada soberanamente por Dios para su propósito, de manera que no debes resentirte o rechazarla. En vez de tratar de reformarla tú mismo para parecerte a alguien, deberías celebrar la forma única que Dios te dio.
“Cristo nos ha dado a cada uno de nosotros habilidades especiales, lo que él quiere que tengamos de su bodega rica en dones”. Parte de aceptar tu forma es reconocer tus limitaciones. Nadie es bueno en todas las cosas y ninguno es llamado a hacerlas todas.
Cada uno tiene sus roles definidos. Pablo entendió que su llamado no era para llevar a cabo todas las cosas o complacer a cada uno, sino que se enfocó sólo en el ministerio particular que Dios había formado para él. Pablo dijo: “Nuestra meta es estar dentro de los límites del plan de Dios para nosotros”.
Si tú querido lector, no has aceptado a Cristo como tu salvador, hoy es el día, descubre los dones maravillosos que tiene para ti, para ser feliz, hoy y siempre.
Dios los bendiga ricamente.