El asueto
COLUMNA | 2017-07-16 | Javier Terrazas
Finalmente estamos ya en vacaciones de verano del 2017. Y los tamaulipecos tenemos el gran reto de asumirnos como servidores en el sector turístico.
Cierto que todos buscamos en algún momento del año o en dos o tres ocasiones si fuese posible, convertirnos en los turistas.
Sin embargo, la madre naturaleza dotó al suelo tamaulipeco de diversas bellezas que le convierten en un destino turístico.
Ya he sido reiterativo en éste espacio de la relevancia que tiene la ubicación estratégica de Tamaulipas en el noreste del país.
Y que más que un rincón olvidado por la federación, debemos transformarlo y ubicarlo como la esquina dorada.
En sus 317 kilómetros de frontera con Texas, Estados Unidos, puede potenciarse el turismo de negocios.
Los 17 cruces o puentes internacionales que existen en los diez municipios ribereños, son sin duda una fortaleza de Tamaulipas, con todo y sus riesgos.
Los alcaldes de las ciudades fronterizas, principalmente Enrique Rivas, de Nuevo Laredo; Maki Ortiz, de Reynosa; y Jesús de la Garza, de Matamoros, deben esforzarse porque la intensa movilidad sur-norte-sur, deje divisas o pesos en sus ciudades.
Un mayor y mejor sistema de hoteles, restaurantes, museos, centros de espectáculos, así como clínicas y hospitales para el turismo médico, deben fortalecerse.
Mientras que en los 430 kilómetros de litoral, muchos de ellos de playas vírgenes, pueden encontrarse alternativas; así como potenciar la calidad de los servicios en Madero, Tampico, Altamira, Aldama, Soto la Marina, San Fernando y Matamoros.
Mucho pueden hacer de manera conjunta los alcaldes Andrés Zorrilla, de Madero; Magda Peraza, de Tampico; Alma Amparán, de Altamira y Faisal Smer Silva, de Aldama.
O bien los de Matamoros, Jesús de la Garza, y San Fernando, José Ríos Silva, para que la infraestructura y atractivos se complementen en lugar de que compitan.
Una mayor interacción debe darse por ejemplo entre los alcaldes de Soto la Marina, Habiel Medina Flores, y el de Victoria, Óscar Almaraz Smer, para que se manera conjunta se promuevan como destino.
Los hoteles de la capital tamaulipeca, desiertos en estos periodos de asueto, pueden albergar a los turistas playeros que acuden a La Pesca, en Soto la Marina, donde se carece de infraestructura hotelera y restaurantera suficiente.
Lo mismo puede hacer la capital tamaulipeca con el pueblo mágico de Tula, complementándose de manera integral.
La vocación turística de Tamaulipas ahí está. Lo necesario es que los tamaulipecos nos asumamos como parte importante de ese potencial y le demos el valor agregado con una buena cultura turística que redunde en un servicio de mucho mayor calidad.
Esta temporada como la de navidad y semana santa, debemos convertirlas en grande s oportunidades de negocios, pues en el ocio o asueto o la práctica del turisteo, como quiera denominársele, cuando es de calidad, los turistas gastan para convertirlas en más placenteras.
Al menos en esos dos segmentos: turismo de playero (litoral) y de negocios (fronterizo) estamos obligados a evolucionar con rapidez.
Sobre todo en éste nuevo gobierno que le dio el nivel de secretaría en el gabinete al área específica para fomentar ésta actividad.