Partido de la Restauración Derechista
COLUMNA | 2017-07-16 | Abel Oseguera
Así con este nombre debiera conocerse al nuevo PRD, porque aquel que fundaran el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez y Porfirio Muñoz Ledo, aquel democrático y de izquierda, fue consumido en su totalidad por la avaricia de poder de unos cuantos. A golpe de elecciones internas amañadas y antidemocráticas el partido fue alejándose de la base ciudadana para convertirse en el botín de unos cuantos.
Quizá algunos culparán a Andrés Manuel López Obrador de fracturar a las distintas expresiones de izquierda, pero tras aquel famoso Pacto por México el mismo PRD renunció a ser una opción opositora y por tanto de izquierda. Pero ese fue solo el comienzo de su declive; Mancera con sus ínfulas de Jefe de Gobierno apartidista ejerció un gobierno totalmente apegado al gobierno federal y por consecuencia al PRI. Luego vino la elección del Estado de México, dónde el PRD y su candidato Juan Zepeda recibieron fondos del gobierno federal y estatal para restar votos a Morena.
La invitación de AMLO para unirse contra el PRI les entró por un oído y les salió por el otro, quizá solo sirvió para engordarles el bolsillo a unos cuantos, eso no lo sé pero lo imagino.
Ahora de cara al 2018 parece que la suerte del PRD está echada, ya huele a cadáver. Si pacta con el PAN, solo funcionaría a medio pelo con Anaya como candidato a cambio de la candidatura de la CDMX. Pero aun así Morena arrasaría con ellos dejándolos sin gobierno capitalino. Luego viene una situación con Morelos, hoy gobernada por el PRD a través de Graco Ramírez, quien no solo ha ejercido un gobierno polémico y lleno de aristas que pareciera de corte neopriísta, sino que fue bastión del PAN. Lo lógico es que le dejaran al PRD esa entidad para nombrar candidato, lo cual sería malo para la coalición.
Si el Pacto por México dañó irremediablemente al PRD este Frente Amplio Democrático llevado hacia el PAN, como fue pensado, será su tumba. Los militantes lo saben muy bien, sobre todo aquellos que están en las calles y colonias, porque los líderes del PRD, entre ellos Mancera, solo están pensando en posiciones plurinominales o en el mejor de los casos, en ganar en la mesa de negociaciones lo que no pueden ganar en las urnas.
La preocupación de muchos idealistas es que el PRD puede restarle votos a AMLO, eso es cierto, pero por otro lado las voces pragmáticas de los morenistas apuntan a que tal vez sean necesarios esos puntitos porcentuales que pudiera aportar el moribundo perredismo para ganar la elección. Sin embargo AMLO parece seguir con la puerta cerrada hacia el PRD como instituto, no así a sus militantes y simpatizantes.
Analizando seriamente las cosas; no pactar con el PRD le abre espacios electorales a Morena para postular líderes ciudadanos venidos de otros partidos o de la sociedad civil. También evita daños colaterales de malos gobiernos, como el de Graco, Aureoles, Núñez o Mancera, éste último el peor de todos. Sin embargo en una elección cerrada uno o dos puntos porcentuales puede ser todo. Por eso causa extrañeza que AMLO cierre la puerta al PRD. Quizá está negociando de forma dura, puede ser, o talvez AMLO ha pactado con algunos grupos de poder que le permitan holgadamente desdeñar al PRD. Cosa amigo lector que se leería como una fractura dentro de lo que AMLO llama “Mafia en el Poder”.
Yo se lo dejo a su criterio, amigo lector. Una cosa es obvia; el PRD esta agonizante y su única posibilidad de sobrevivencia es recibir el perdón de AMLO. Si no es así, su dichoso Frente Derechista más que Democrático, será una condena de muerte. Una muerte irremediable por los pecados cometidos en favor del gobierno priísta federal.

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