Para la canícula, esperanza
COLUMNA | 2017-07-15 | Raúl Terrazas Barraza
Cuando se piensa o se habla de canícula, de manera irremediable se piensa en mucho calor y nada de lluvias. Esto comienza de forma regular cada 15 de julio y se prolonga por unos 40 días y tiene que ver con una reducción notoria de precipitaciones pluviales que afecta a la mayor parte del país.
Tamaulipas es de las entidades donde la canícula es más intensa y prolongada, porque dura hasta tres meses, período para el que, hay mil y una recomendación ya que los efectos en la población incluyen de todo, golpe de calor, insolación, quemaduras en la piel, hasta estragos psicológicos, por tanto, los ciudadanos tienen que medir su exposición a los rayos solares.
Al analizar por partes la canícula, que, por cierto, es mejor llevada y entendida por las personas del medio rural que las que vivimos en las ciudades, la precipitación que llegare a existir, será durante el mes de agosto y muy por debajo del promedio y las temperaturas se salen del promedio ubicado en 37 grados centígrados, porque pueden llegar hasta los 50 en algunas regiones de la entidad.
La canícula, es un evento climático con muchos mitos, por ejemplo, se cree que las heridas no sanan y que las personas pueden hasta perder la conciencia debido al calor intenso, de ahí que, soportar la canícula llega convertirse en triunfos personales o de los grupos de población, porque superar con bien los 40 días del fenómeno puede ser un asunto particular o de la comunidad.
La realidad es que, la canícula se trata de un período de 40 días con temperaturas arriba de los 40 grados y sin lluvias y queda comprendido para este 2017 entre ayer sábado y el 25 de agosto próximo, esperándose días con 46, 48 y hasta 50 grados centígrados.
La canícula es tiempo de perros, ya que proviene de la conjunción entre la constelación Can Mayor y su estrella Sirio, conocida como la abrazadora y que en términos astronómicos se hila con una etapa de calor abrasivo. La canícula abrasiva es un fenómeno que se remonta cinco mil 300 años atrás y siempre se encontraron coincidencias entre la canícula y la aparición de enfermedades como las pestes que asolaron al mundo, debidas al elevado calor.
De acuerdo a la información que maneja CONAGUA, los efectos de la canícula son más severos en la vertiente del Golfo de México, entere cuyas entidades están Tamaulipas, así como, Nuevo León, Veracruz, Tlaxcala, Puebla, San Luis Potosí y Tabasco.
Entre las posibles explicaciones del fenómeno del perro, está el hecho de que, durante esta temporada hay un enfriamiento en la superficie del continente y las aguas superficiales del mar, lo que genera una disminución de la evaporación, por tanto, se reduce a la mínima expresión la presencia de lluvias, ante lo cual, de manera gradual comienza a calentarse el agua superficial y las planicies, situación que propicia el regreso del vapor y con ello la formación de nubes que pueden generar tormentas y lluvias.
En Tamaulipas la canícula, además de las altas temperaturas que afectan a la población, también repercute en la agricultura y la ganadería, en virtud de que, la falta de lluvia se combina con la sequía acumulada en el año y le pega a la ganadería. Algo similar sucede a la agricultura, porque la falta de humedad hace que, los cultivos del ciclo que inicia en este mes de julio, no pueden establecerse, incluso, con la ampliación de las fechas de siembra hasta finales de agosto.
Ahora bien, como se sobrelleva y se resuelven todos los efectos de la canícula, muy sencillo, con la esperanza personal y colectiva, de que, cada día de los 40 comprendidos por el fenómeno, sean de menos calor y que, el que sigue pueda ser benévolo para llevar a cabo las actividades en el sector agropecuario.
Era después de las fechas de siembra del ciclo productivo primavera-verano, cuando los funcionarios de dependencias estatales llegaron a tener ideas y ponerlas en práctica, como la de bombardear las nubes para que lloviese y para ello se usaba un producto químico, que, si mal no recordamos es yoduro de plata. Recordamos con asombro en nivel de seguridad con el que hablaba el ingeniero José Salazar Canales, respecto a contratar aviones para bombardear nubes y hacer que lloviera, porque las tierras estaban preparadas para sembrar y si no había humedad, así se quedarían y la inversión se perdería.
Superar las altas temperaturas de todos los días de la canícula, es, por tanto, cuestión de esperanza y, si la esperanza es la que muere al último, lógico que, dentro de 40 días estaremos del otro lado del fenómeno del perro y sus calorones de julio y agosto.
Los primeros 15 días de la canícula, se pasarán con más facilidad, porque son días de vacaciones para estudiantes, trabajadores del estado, los municipios y de muchas empresas que cumplen con otorgar el segundo período de asueto a sus empleados, por tanto, lo duro del período de temperaturas hasta de más de 45 grados, serán en el mes de agosto.
Alguien dijo que la canícula también se disfruta, pero, debió de decirlo con sarcasmo, porque quienes encuadren en esa observación, serán los de la Comisión Federal de Electricidad ya que, aunque el aumento de la temperatura, lo que hace la población es usar más equipos de ventilación y de aire acondicionado para sobrellevar la situación, lo que, obvio, sale muy caro, al consumirse más luz.
Por cierto, en la canícula se resolverán asuntos de tipo político, ya que, los dos partidos mayores que operan en Tamaulipas, el PAN y el PRI, tienen previstas actividades con miras a mejorar su presencia ante la población, para las elecciones federales y estatales del 2018, cuyo proceso de preparación inicia a mediados de septiembre venidero, según lo hizo ver el titular de la Junta Local Ejecutiva del INE en la entidad, Manuel Trujillo Trujillo.
El PRI tiene en puerta para el mes de mayor calor por la canícula, la realización de la asamblea estatal en la que elegirá a su nuevo presidente, que podría salir de entre Oscar Luebbert Gutiérrez, el Diputado Alejandro Guevara Cobos, el ingeniero Sergio Guajardo Maldonado, el licenciado Juan Alonso Camarillo y la Diputada federal Mercedes Guillén Vicente.