Desarrollo urbano
COLUMNA | 2017-05-19 | Javier Terrazas
El desarrollo urbano sustentable no sólo respeta la naturaleza y sus ecosistemas, sino que planifica para que las nuevas áreas reúnan toda la infraestructura y servicios de manera integral.
Es un reto muy grande para las ciudades mexicanas, donde la planeación pareciera no estar en el diccionario y donde los nuevos asentamientos surgen a golpe de invasión o el capricho e interés de algún político o cacique.
Reordenar una ciudad es prácticamente imposible, por lo oneroso que resulta, aunque a la larga sería lo más rentable y viable para las nuevas generaciones.
El caso de Reynosa es uno de los más complicados, porque a su deficiente planeación hay que agregarle que está entre canales de riego agrícola, además de un crecimiento explosivo.
Hay un plan de rescate de esa dinámica y ahora violenta ciudad, cuyo proyecto está en manos del Instituto Municipal de Planeación y el respaldo académico de la Universidad de Nueva York.
En esos menesteres deberían estar aplicados el Ayuntamiento de Maki Ortiz Domínguez, la Supra Representación Estatal a cargo de Francisco Garza de Coss y el Gobierno del Estado, especialmente el Secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Gilberto Estrella Hernández.
Sin embargo, las tareas emergentes como el control de la delincuencia organizada que tiene copadas a la mayor parte de las áreas productivas y actividades económicas, impiden ver lo importante.
En la medida en que un Ayuntamiento, de la mano con las instancias estatal y federal empiecen a trabajar en su reordenamiento y planificación de futuros desarrollos, empiezan a construir un mejor futuro.
Un buen modelo de desarrollo urbano es amigable con los ecosistemas, respeta vegetación, ríos y arroyos; deja espacios para parques, jardines, buenas áreas peatonales, áreas para escuelas, supertiendas, áreas comerciales, zonas de estacionamientos.
Las áreas de viviendas son con espacios suficientes para generar la buena y sana convivencia en su interior y exterior.
Es ahí donde se empieza a construir una mejor ciudadanía o sociedad en armonía, respetuosa de la ecología, de la dignidad humana, de los animales.
Valioso pues que en este marco de problemas de violencia e inseguridad, algunas autoridades municipales de Tamaulipas tengan esa visión y estén participando en reuniones nacionales e internacionales, de donde surgen las ideas que ayuden al reordenamiento.
Es el caso del alcalde de Matamoros, Jesús de la Garza, quien participa en Oaxaca en el Encuentro Iberoamericano sobre Movilidad para la Convivencia. Al que asisten representantes de 90 ciudades de México, Latinoamérica y España.
El objetivo es la planeación estratégica de los municipios para alcanzar los avances en materia de desarrollo urbano y un crecimiento sustentable.
Y es que dentro de la temática hubo puntos relevantes como: Las calles no son carreteras, son espacio público; Prioridad peatonal y móvilidad alternativa; Propuesta de proyecto integral de movilidad urbana sustentable; Movilidad Urbana Sostenible, conectividad y acceso seguro, así como Planificación de centros históricos desde una mirada integral y participativa.
Parecieran muy distantes de nuestra realidad, pero deben estar en la agenda de todas las ciudades medias tamaulipecas, considerando que Tamaulipas es eso, una confederación de ciudades medias.
Veremos pronto con qué nos sorprende el alcalde matamorense, aplicado por ahora en la mejora de los servicios públicos, el rescate de algunas avenidas, centro histórico y museos.
Si al menos dejara un proyecto visionario y modelo para direccionar la nueva Ciudad de Matamoros para los próximos cincuenta años, sería un gran acierto, además de ser congruente con su formación profesional.