Inteligencia
COLUMNA | 2017-05-18 | Javier Terrazas
Luego de los acuerdos que las autoridades federales y estatales tuvieron en Reynosa el pasado lunes con motivo de la revisión de la estrategia de seguridad, habremos de esperar mejores resultados.
La presencia de la plana mayor del gabinete de seguridad federal encabezado por el titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y la contraparte estatal, con Francisco García Cabeza de Vaca al frente, debe traducirse en hechos tangibles.
Recuperar la paz y la tranquilidad en Reynosa y Victoria que son las ciudades con mayores incidentes de violencia, debe ser el reto en el corto plazo para todas las instituciones.
Reynosa por ser la ciudad más grande y la más estratégica de la zona fronteriza para aterrizar cualquier política pública.
Y Victoria, por ser la capital de la entidad, asiento de los tres poderes del Gobierno del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, por tanto la segunda casa del actual mandatario estatal.
La presencia de los más altos mandos de las Secretarías de Marina, de Defensa Nacional y de la Procuraduría General de la República, debe traducirse en el corto plazo en nuevas indicaciones a las representaciones regionales.
Se trata de la última gran oportunidad que tiene el Gabinete de Seguridad Federal del Gobierno de la República que encabeza Enrique Peña Nieto, de reivindicarse con los tamaulipecos.
Para el próximo año habrá un proceso electoral federal y las campañas políticas impedirán que los programas ordinarios se puedan aplicar.
El propio gobierno de la alternancia en Tamaulipas tiene en éste año la gran oportunidad de avanzar en lo que es el principal problema de la sociedad en la entidad, la inseguridad.
No puede ni debe descalificarse lo realizado en los cuatro años anteriores, en especial lo que se dio a partir del 13 de mayo del 2014 cuando se inició la “Estrategia Tamaulipas”.
Han sido importantes los avances, más no suficientes, pero no por ello relevantes en la lucha contra la delincuencia organizada.
La presencia de las fuerzas federales en forma amplia en la entidad y el compromiso de que continuarán, no debe pasarse por alto.
Como sociedad, tenemos que estar conscientes de esta circunstancia de los tiempos políticos, para aprovechar mejor la presencia de las fuerzas federales de ésta administración del gobierno de la república.
Así como el ímpetu de una administración estatal que comienza, misma que debe convencerse que no parte de cero ni descalificar todo lo anterior, porque son las estructuras de las que debe partir para hacer un mejor papel.
Como sociedad, debemos participar más en la medida de que veamos mejores policías, más acciones sólidas y de resultados, mayor trabajo de las Mesas de Seguridad y Justicia como interlocutores.
Los presidentes municipales, también deben poner su parte, en especial aquellos de las ciudades más grandes, donde se concentra el problema con mayor fuerza.
Si bien es cierto que Reynosa gobernada por Maki Ortiz y Victoria por Óscar Almaraz, son las ciudades a que hacía referencia Osorio con las prioritarias por los mayores índices de violencia, no debe descuidarse el resto.
Nuevo Laredo donde gobierna el panista Enrique Rivas Cuellar; Matamoros, donde trabaja ya la Policía de Proximidad a propuesta del alcalde Jesús de la Garza; o Tampico, donde Magdalena Peraza intenta aportar su experiencia.
Tarea de todos los niveles de gobierno y de la sociedad. Suma de inteligencias, más que se protagonismos.