Al rescate
COLUMNA | 2017-04-19 | Javier Terrazas
El sistema penitenciario mexicano enfrenta una severa crisis. Le falta infraestructura, modelo de readaptación y personal calificado.
En el esquema actual, la mayoría de las cárceles operan como “escuelas del crimen”, pues en lugar de regenerar a los delincuentes menores, la convivencia con otros mayores, les contamina y pervierte.
El caso específico de Tamaulipas es muy complicado porque sus reclusorios están saturados mayoritariamente de reos federales de otras regiones del país o del propio estado.
Y esa circunstancia, complica que el resto de los presos que ingresan por delitos del orden común, puedan purgar sus condenas menores con procesos de readaptación ordinarios.
Ha sido el eterno problema del sistema carcelario estatal, de ahí que la Federación se ha visto obligada a construir penales federales en la entidad como el de Matamoros.
Sin embargo, es insuficiente para albergar a la cantidad de delincuentes federales que están en los penales tamaulipecos.
En Ciudad Victoria, hace varias décadas el penal operaba en el centro de la ciudad, en el predio que ahora funciona la Rectoría de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y el Teatro Juárez.
Su traslado a un costado de la Calzada Tamatán, fue un logro en aquel momento, pero muy pronto la mancha urbana lo absorbió, su infraestructura fue rebasada y quedó obsoleto y en medio de escuelas, oficinas, hospitales.
Es urgente su clausura en ese lugar como en la última década se ha dado la clausura del viejo penal de Andonegui en Tampico o el Penal de La Loma en Nuevo Laredo o el Centro Femenil de Madero.
Ya en el gobierno de Eugenio Hernández Flores, con el respaldo del gobierno federal de Felipe Calderón Hinojosa se inició la construcción de un nuevo penal en Victoria, al sur de la ciudad.
Este debió quedar concluido en su primera etapa en el 2010, pero no fue así, se retrasó hasta el 2011 y posteriormente no se autorizaron los recursos para el seguimiento.
Lo peor que puede pasar es que queden obras inconclusas, aunque sean del orden penitenciario, porque sería como tirar a la basura los recursos aplicados, que en aquel tiempo fueron por 250 millones de pesos.
Incluso, ya había un proyecto para darle un mejor destino al edificio del actual centro penitenciario, que se convertiría en el espacio para una Universidad del Arte y Cultura, que nunca inició.
En el contexto actual de inseguridad y delincuencia, cuando Victoria aparece en algunas estadísticas como la 5 Ciudad más peligrosa del mundo, creo que amerita que el gobierno federal y estatal revisen esa infraestructura y sea rescatada.
Hay que tener un cárcel ejemplar para que se cumplan los objetivos de sanciones a quienes quebrante la ley, pero a la vez que puedan readaptarse con el tiempo.
Ayer el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca en una entrevista abordó el tema al hablar en general del problema del sistema penitenciario estatal y la necesidad de reordenarlo.
Ofreció revisar la situación de la obra inconclusa para su rescate y posible reubicación del actual centro penitenciario.
Antes, a ningún político le gustaba construir cárceles. Quizá sería la última obra en la que pensarían heredar para que se les recuerde.
Pero las circunstancias actuales lo exigen. Incluso los políticos visionarios deben considerarlas. Ahora que está de moda la reclusión de algunos.