Deficiencias
COLUMNA | 2017-03-18 | Javier Terrazas
Hace unos días, por asuntos de orden familiar y atención de peticiones de amigos tuve la oportunidad de hacer algunas gestiones en las empresas que brindan servicios de primera necesidad.
La gestión consistió en solicitudes de revisión de adeudos, pagos, bajas, altas, cambios de usuarios ante la Comisión Federal de Electricidad y de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado.
Lo que debiera ser sencillo, ágil y atención de calidad, resultó burocrático, tedioso y con pésima calidad en la atención en el caso de la dependencia federal.
Desconozco cuanto tiempo tenga el nuevo Superintendente Juan Francisco Hernández, pero sin duda que no tiene el control de su oficina.
En la propia oficina de cobranza hay un caos, de diez cajeros automáticos solo dos funcionaban correctamente el pasado viernes, provocando malestar en los usuarios.
Tampoco hay personal de asistencia a los usuarios, como el caso de los adultos mayores a quienes se les dificultan las operaciones digitales.
Y lo más lamentable, pareciera a nadie de las amplias, cómodas y con aire acondicionado sumamente frío – obvio no les cuesta – importarle lo que pasa en las áreas de atención al público.
Una vez superados los trámites burocráticos, habría que esperar hasta 48 horas para que la paraestatal a través de su personal de operación pudiese cumplir la instrucción del nuevo convenio.
Sin embargo, la incumplieron, como seguramente ocurre con decenas y cientos de usuarios que pasan por esa problemática.
Lo más lamentable es que hay indiferencia, insensibilidad e incluso mala calidad en la atención al público, no solo de las cajeras ordinarias, los cajeros automáticos, la secretaria del Superintendente y hasta del superintendente.
Uno de los reclamos que escuche con mucha insistencia entre las personas que acudían a pagar el recibo, era la tardanza con que se les entrega en sus domicilios, pues a veces lo reciben un día y al tercero ya vence.
Y quizá lo hagan de manera alevosa para cortar y cargar la reconexión.
En el caso de la COMAPA de Victoria, la atención es muy diferente. El personal muestra voluntad de escuchar el problema o planteamiento, los investigan, analizan y presentan alternativas de solución.
Cierto que se trata de una institución municipal que es el nivel de gobierno más cercano a la comunidad y que en ésta ocasión, su gerente general Gustavo Rivera Rodríguez, está en la misma frecuencia de atención oportuna y de resultados que lleva el alcalde Oscar Almaraz.
Sin embargo, son dos servicios de primerísima calidad, que no deben interrumpirse, o bien garantizarse una ágil prestación una vez que se superan problemas de adeudos o rezagos, aunque estos sean cobros abusivos en algunos casos.
Sería saludable para el gobierno federal, que todos sus empleados, tuviesen la mejor disposición para cumplir con su delicada responsabilidad, servir a los ciudadanos, mucho más aquellas instancias que brindan servicios básicos.