El lado triste del fútbol
DEPORTES | 2017-03-18 | Alma Luz Quintero
Se dice que para vivir en una sociedad armónica, el ser humano debe evitar discutir sobre religión, política y deporte, estos temas despiertan el instinto salvaje que hombre mantiene dormido,. La pasión que produce el balompié es muy distinta a la de los demás deportes, la intensidad con la que los aficionados lo viven ha llegado a causar pérdidas irreparables..
Las llamadas Barras Bravas son quienes mas incidentes provocan con distintos niveles de gravedad, desde un polémico duelo de palabras hasta asesinatos dentro y fuera de los estadios, usando puños, cuchillos e incluso armas de fuego.
Se trata de un grupo de fanáticos con un objetivo en común, alentar a su equipo durante el encuentro, se originaron en sudamericano, caracterizándose por los actos de violencia que ocasionaban en las canchas, usando como pretexto amar los colores de la institución.
Yolanda Cuevas Ayneto, miembro de Saluspot y psicóloga en Salud y Deporte, explicó al periódico español ABC en Septiembre del 2015 que “el fútbol es un deporte muy emocional por el hecho de que comparte emociones y crea lazos entre las personas”.
Añadió que cuando el club le da un mal resultado “falta gestión y autocontrol, repercute en la salud física y mental de los seguidores: ataques al corazón, violencia verbal, agresiones, disturbios a la salida, enfados familiares, no poder conciliar el sueño, ansiedad, peor rendimiento en el trabajo, entre otras.
El fenómeno de las barras llego al fútbol mexicano por conducto del club Pachuca en el año de 1996 para celebrar su regreso a primera división, el equipo de Hidalgo copió el modelo de Sudamérica, trajeron un fanático del Club Saprisa, de Costa Rica, quien reclutó gente para que naciera la “Ultra Tuza”.

Años más tarde, se formo “La Rebel” de los Pumas de la UNAM, dando pie a todas las demás.
En la tribuna estas personas son los encargados de presionar al rival a larga distancia con señales, canticos o letreros, sin embargo, a menudo pasan los límites llegando a los disturbios sin importarles a quien se lleven en el camino.

El hincha con espíritu gregario no razona sino se apasiona, tanto que es solidario con los suyos y agresivo con los otros; por eso lo único que le interesa es aplastar al adversario.
Los canticos tienden a callar a la Barra contraria con temas que les recuerde las derrotas vergonzosas o situaciones que ha tenido el equipo contrario como un descenso.
Algunas personas estigmatizan a estos jóvenes como pandillas por la violencia que generan y las acciones que la mayoría realiza como consumir drogas y alcohol. Los líderes de la Barra suelen tener contacto con los directivos de los equipos al considerarse parte de la identidad del club, obteniendo beneficios como el financiamiento de los viajes y el nulo cobro de boletos para la entrada.
En México las batallas campales en los partidos de Pumas contra el América son comunes, Los medios de comunicación lo consideran uno de los partidos más riesgosos dándole el sobrenombre de “el clásico del odio”.
El peor acontecimiento que se ha vivido en México asociado con las barras sucedió en el 2007 donde un aproximado de 5 mil aficionados de Pumas atacaron el barrio de Santa Úrsula en Coapa, agredieron a “La Monumental” (Barra de Club América) y a personas que intentaban darles refugio junto con el cuerpo policial. El resultado del lamentable hecho fueron más de 300 detenidos, 50 heridos, varios daños materiales, el siguiente año se volvió a repetir tal situación pero en las instalaciones de la UNAM.
En el futbol mexicano la violencia lejos de disminuir, aumenta sin que nadie haga nada, la Federación Mexicana de Fútbol sólo pone sanciones ridículas como un veto de castigo por casi matarse entre sí.

El futbol debe ser un espectáculo, una distracción familiar no un problema más para la sociedad. Como menciona el reconocido periodista colombiano Carlos Alberto Vélez “El futbol no es quien enferma a la sociedad, la sociedad ya viene enferma”.