Inicia Cuba año incierto
INTERNACIONAL | 2016-01-02 | Agencias
La Habana, Cuba.- Para Marta, jubilada de 68 años que vive en La Habana, el reacercamiento con Estados Unidos no pinta para un buen 2016.

"Yo creo que este año va a ser hasta peor. Anuncian que ya hay vuelos directos desde varias ciudades (estadounidenses), pero con eso uno no come y los precios siguen subiendo", reprocha la mujer.

Como ella, miles de cubanos arrancan el año entre la incertidumbre.

Por una parte, la normalización de relaciones con Estados Unidos ha significado el arribo de más turistas y mayor acceso a remesas.

Para noviembre de 2015, por ejemplo, el turismo había crecido 17 por ciento respecto al año anterior, trayendo consigo nuevos proyectos de inversión como hoteles, de acuerdo con el Gobierno isleño.

Pero, por otro lado, los beneficios no se han extendido a la mayoría de los cubanos.

"Acá todo sigue igual para nosotros. No es que haya más negocio o dinero", indica Alexis, taxista capitalino.

Marta asegura que su pensión es de 300 pesos cubanos, alrededor de 215 pesos mexicanos.

Con eso debe pagar la luz, el agua y comprar su despensa mensual en tiendas que utilizan la otra moneda isleña: unidad convertible, o CUCs, que valen 24 pesos cubanos cada uno.

Incluso isleños que son parte del sector turista, de los que que más ingresos genera para el Gobierno de Raúl Castro, no ganan mucho más.

"Dependemos de propinas", resume Dayana, guía turística para visitantes alemanes que dice tener un salario de 575 pesos cubanos.

Para Dayana, uno de los principales problemas es que, pese al deshielo, permanece el embargo económico de Washington hacia la Isla, que restringe el comercio y encarece los bienes que sí llegan.

Un refrigerador de 11 pies cúbicos importado de China puede llegar a costar hasta mil CUC, alrededor de 18 mil pesos mexicanos.

"No podemos cambiar lo que hacen los de arriba, y han dicho que el bloqueo se queda", indica Marta.

También cunde el miedo a que se revierta la llamada Ley de Ajuste, medida establecida por Washington en 1964 que da privilegios especiales como un permiso de trabajo a cualquier cubano que llegue a territorio estadounidense.

Ante tal temor, un promedio semanal de mil isleños dejó el país caribeño durante 2015 para dirigirse hacia Estados Unidos, lo que también ha causado problemas pues muchos de ellos se quedaron varados en Centroamérica y México.

"Acá luego cobran 20 mil dólares por subirse a una barcaza que los lleva para México. A mí sólo me ha tocado ver que se siga yendo la gente", señala Islay, cubano de 36 años que trabaja en un hotel de la ciudad de Trinidad.

Tampoco ha ralentizado la cantidad de cubanos que busca viajar con una visa en vez de en embarcaciones precarias.

"Siempre está lleno de gente aquí", indica Antonio, jubilado que vive enfrente de una plaza donde se reúnen los isleños que hacen fila para trámites en la recién bautizada Embajada estadounidense.

El cubano dice que ni siquiera sabía del cambio de nombre de la legación, que antes era sólo una Sección de Intereses y tenía menos facultades, el cual se llevó a cabo en una ceremonia en agosto pasado.

Mientras, los Gobiernos estadounidense y cubano siguen dialogando para avanzar en la normalización de relaciones bilaterales, pero puede que en 2016 sigan sin notarse cambios más allá del ámbito diplomático.

Y quizás ni siquiera ahí.

"Hace lo mismo, y es lo mismo", opina Andro, guardia de la Embajada estadounidense en La Habana, sobre el trabajo que se hace en esa oficina.