Todo sobre el hielo superiónico recientemente descubierto

Todo sobre el hielo superiónico recientemente descubierto


Tras un tiempo sin demasiadas noticias relacionadas con el siempre apasionante sector de la ciencia, un nuevo descubrimiento ha vuelto a poner en vilo a toda la comunidad que se declara amante de esta rama del saber humano.

 

En concreto nos referimos al hielo superiónico, una nueva forma de agua que no ha sido descubierta hasta ahora. Varios aspectos han llamado la atención de esta noticia, desde las propias características de la citada sustancia hasta la manera en que la misma fue descubierta.

 

Experimento con final sorprendente e inesperado

 

La gran mayoría de experimentos que se llevan a cabo en el ámbito científico no dan pie al surgimiento de una noticia de suma relevancia a nivel mundial. Sin embargo, de vez en cuando se lleva a cabo algún procedimiento que cambia por completo dicha tendencia.

 

Así sucedió en un prestigioso laboratorio emplazado en la ciudad con más habitantes de los Estados Unidos. La prensa neoyorquina no tardó en hacerse eco de lo que acababa de suceder. Y es que utilizando uno de los láseres de mayor potencia, una gota de agua recibió un nivel de presión muy elevado.

 

Según los estudios científicos elaborados hasta el momento, tanto dicha presión como la temperatura –la cual también era altísima– deberían haber transformado el agua en el mismo líquido elemento pero mucho más caliente o, en todo caso, una partícula de gas.

 

Pero entonces aconteció lo inesperado: tras analizar detenidamente la muestra la estructura atómica había cambiado por completo. Tanto es así que, en aquel momento, la visión de radiación electromagnética permitió observar con todo lujo de detalles lo que era una especie de pequeña estructura de hielo.

 

Si bien es cierto que el hielo como estado del agua era perfectamente conocido por la ciencia hasta el momento junto a los otros dos –gas y líquido–, la apariencia del mismo y la base atómica poco tenían que ver con la que presentaba este completamente nuevo conjunto superiónico.

 

Diferencias respecto al hielo convencional

 

En un primer momento fueron diversos los aspectos que llamaron la atención de los investigadores al cargo del experimento. El más evidente era la tonalidad de la estructura cristalizada.

 

Y no es para menos, ya que los clásicos colores blanquecinos habían sido sustituidos por un tono ennegrecido que sorprendió incluso a científicos con una dilatada trayectoria a sus espaldas.

 

Esta diferencia ya de por sí era sustancial, aunque también impactó la elevada temperatura a la que se encontraba el hielo, un cuerpo sólido que precisamente es obtenido al ver reducidos los grados centígrados del agua.

 

Finalmente, quedaba una última comprobación por realizar. Ante tales cambios tan trascendentes, los especialistas creyeron que la estructura helada quizá presentaría un peso distinto al que suele tener el hielo convencional. Acertaron de lleno.

 

Concretamente la cifra se multiplicaba por cuatro en comparación con una sustancia helada de las mismas dimensiones. Es decir, el hielo superiónico hace gala de cuantiosas diferencias respecto al que tradicionalmente había sido considerado como único tipo existente.

 

No es de extrañar que este nuevo hielo resulte tan difícil de comprender incluso por parte de especialistas que llevan muchos años tratando con toda clase de sustancias.

 

Entre los aspectos que más les sorprenden destaca la composición que mezcla casi a la perfección tanto hidrógeno como oxígeno. Ambos átomos permanecen en sintonía dando forma a una estructura inverosímil.

 

¿En qué podría afectar este descubrimiento?

 

Prácticamente siempre que se produce un descubrimiento científico son numerosos los profesionales que se encargan de elaborar sus propias teorías, las cuales hacen referencia a qué deparará exactamente el hallazgo en cuestión.

 

En este caso, el pensamiento que ha terminado generalizándose en la comunidad amante y divulgadora de la ciencia es aquel que se resume en pensar que otros planetas, concretamente algunos de los que giran alrededor del Sol, podrían albergar mayores o menores cantidades de hielo superiónico.

 

La NASA ha dado buena cuenta de esta teoría, pasando a estar entre sus planes el hecho de investigar más para averiguar si realmente cabe la posibilidad de que este tipo de hielo negro, caliente y pesado haga acto de presencia en planetas y exoplanetas que no están demasiado lejos de la Tierra.

 

Más allá de lo que está relacionado con la astronomía, a nivel más localizado el descubrimiento de dicha sustancia también podría derivar en la creación de determinados materiales basados en la composición del hielo superiónico.

 

Todavía no se saben exactamente qué ventajas proporcionaría respecto a otros materiales que son más económicos, pero lo que es seguro es que la industria lo investigará a fondo.

 

Es pronto para sacar conclusiones que terminarían siendo precipitadas y tal vez poco acertadas, pero gran parte de la comunidad científica, física y astronómica ya se ha puesto manos a la obra para seguir experimentando con el hielo superiónico, una sustancia que no ha dejado indiferente a nadie.