Viable rentabilidad del campo con L. Obrador

Viable rentabilidad del campo con L. Obrador

El frijol y otras oleaginosas son alternativa para cambiar el cultivo del sorgo en la región, que ya no es rentable para la zona, estiman agricultores especialistas.


El campo mexicano y en particular en Tamaulipas tiene salvación, puede hacerse rentable con una reorientación de los estímulos a la producción y a la productividad, sin fines políticos o electoreros, pero sobre todo desterrando la corrupción y la tranza en asignación de los recursos de los programas y proyectos.
    La alternancia en el gobierno de la república y la llegada de un gobierno que ha ofrecido desterrar la corrupción en la aplicación de los recursos públicos,  es una oportunidad de sacudirse a una casta de privilegiados que han sido los beneficiarios de los programas.
    Así lo señala el ingeniero agrónomo y productor Jesús Nava Rodríguez, al indicar que en la historia de la entidad hay etapas de éxitos en el campo, cuando los programas y estímulos se orientaban a hacer producir la tierra y se acompañaba a los campesinos con el extensionismo.
El aterrizaje de un nuevo gobierno central con una visión más completa del campo mexicano y de las fortalezas de cada una de sus regiones, es una oportunidad para planificar mejor  las actividades agropecuarias.
Consideró que en el caso de Tamaulipas, la siembra del sorgo y maíz como cultivos tradicionales debe ir modificándose y sustituirlos por cultivos más rentables y demandados por el mercado nacional o el internacional.
Explicó que en el caso de la zona centro de la entidad, debe fortalecerse al sector citrícola con mejor tecnología para irrigación, fertilización y control de plagas, para aumentar la producción y mejorar su calidad, así como dar los pasos adecuados para redireccionar mercados e industrializar el producto.
Dijo que se pueden impulsar otros cultivos como las oleaginosas entre ellos frijol, cártamo y soya, de mayor demanda y mejores precios en el mercado y estímulos, pero hacerlo de manera organizada en agricultura por contrato en forma directa con cadenas comerciales o industrias.
 Es tiempo de que los programas y estímulos lleguen más a los productores pequeños y medianos y que éstos lo apliquen realmente a la productividad, no que les lleguen dádivas electoreras o que se queden en manos de los grandes productores.