¡Resulta buena presidenta!

¡Resulta buena presidenta!

En su personaje de Martina, el actor y Anna Ciocchetti, muestran su dominio en el escenario.


En manos de La Señora Presidenta cualquier situación se puede resolver, aunque sea a costa de malos tratos, groserías y una alta dosis de mal humor.
Nadie como la regiomontana Martina para combinar su carácter fuerte, recia personalidad y picardía para hacer reír a su audiencia durante dos horas sin parar.
Héctor Suárez consigue una agilidad única en el escenario para darle vida a los mellizos Martín y Martina en La Señora Presidenta.
Anoche a la primera función del Auditorio Pabellón M asistieron mil 500 personas (cifra oficial) para divertirse con la puesta en escena, que durante 25 años presentó el fallecido Gonzalo Vega y con la que Suárez logra un indiscutible acierto.
Su dominio en la actuación de comedia y su caracterización de hombre y mujer resultan admirables en el actor de 79 años.
Mientras Martín creció en la Ciudad de México, la Presidenta se educó en Monterrey, pero nunca se llevaron bien y menos en el encuentro que tienen para enfrentar los problemas de ambos con Hacienda.
A juzgar por la reacción del público, el artista se anotó un 10 con este doble personaje con el que sedujo a costa de palabras altisonantes, humor para adultos y ofensas a los políticos mexicanos.
"Yo también quisiera leer los libros de Peña, el francés de Anaya y vivir como rey 18 años sin trabajar, como ya saben quién...", expresó la Presidenta.
Dividida en dos actos y dirigida por su hijo Héctor Suárez Gomís, la historia transcurre en la sala de una casa en la Ciudad de México.
Original de Bricaire y Lasaygues, en la obra, producida por Alejandro Gou, también participan Michelle Vieth en el personaje de Catalina, hija de Martina y Max (Ricardo Fastlicht); Anna Ciocchetti, que la hace de esposa de Martín, y Sandra Quiroz que es la pintora.
Además de Suárez, Eduardo España también brilló como Felipe Bermúdez, el "damo de compañía" y brazo derecho de Martina.
Es el abogado que la defiende por el problema de impuestos que enfrenta con Hacienda, junto con su hermano.
Pero cualquier asunto complicado en esta obra, se torna en risas con el elenco que al final de la función consiguió llevarse una ovación de pie que le brindó el público regio.