Atrapado en el Angelito

Atrapado en el Angelito

Macaulay Culkin


Melena rubia, ojos azules, carita angelical y un desparpajo a prueba de cámaras convirtió a Macaulay Culkin en el niño actor de moda de los años 90, y aunque ya había habido otras antes, la culpa de su estratosférico salto a la fama la tuvo una sola película: Mi Pobre Angelito.

El filme se estrenó en las Navidades de 1990, Culkin tenía 9 años, una familia humilde y numerosa y un actor fracasado como padre, Kit Culkin.

Culkin se convirtió en uno de los actores más rentables de la época y cuando protagonizó Ricky Ricón rompió el récord de lo que había cobrado un niño: 10 millones de dólares.

En solo cuatro años protagonizó nueve películas. Su fortuna se llegó a calcular en 50 millones de dólares. Pero el niño convertido en actor de fama le pedía reiteradamente a su padre descansar.

Unas peticiones a las que Kit hizo oídos sordos porque Macaulay era ya la gallina de los huevos de oro.

"Rara vez estaba en casa, a menudo faltaba a la escuela, soñaba con otra cosa. Necesitaba crecer y desarrollarme como persona", confesó Macaulay a Ellen DeGeneres en abril.

Como niño no tuvo elección y obedeció a su padre a quien ha descrito como "malo, violento física y mentalmente".

El 26 de septiembre, un tuit de Culkin dirigido a J. K. Rowling, la creadora de Harry Potter, volvía a retratar la inocente sinceridad de un adulto de 38 años que sigue buscando su sitio.

"¡Hola @jk­_rowling estoy contigo! ¡Nagini puede ser lo que ella quiera! Es una fuerte mujer serpiente. Por cierto, ¿Puedes escribirme un papel para tu próxima película? Soy Macaulay Culkin (de la película Mi Pobre Angelito) y también de The Pagemaster (así que tengo experiencia con la magia)", decía el texto.

Más de dos décadas después de independizarse de sus padres la vida normal no ha sido como Culkin esperaba. Se casó a los 18 años con Rachel Minner, una compañera de clase, de quien se separó poco después. Mantuvo una relación con Mila Kunis durante ocho años pero ella no aguantó la presión de su fama.

Vivió la década de sus 20 años entre excesos y adicciones vigilado por sus admiradores y por los medios y con una detención en 2004 por posesión de marihuana y tranquilizantes sin tener receta.

Ha experimentado sin mucho éxito en distintos campos, desde como cantante de un grupo de rock -Pizza Underground- a su última ocupación conocida, su propio blog, Bunny Ears, una web de estilo de vida.

Probablemente ese haya sido el privilegio que ha conseguido de su época de éxito en el cine.

"Me siento como un niño que trabajó muy, muy duro y del que heredé todo su dinero, lo que me permite tratar todo como un hobby. Puedo hacer todos los tipos de proyectos que quiera".

Macaulay ha recuperado su buen aspecto, ha dejado atrás las adicciones y vuelve a tener esa pinta de niño bueno que hace que nadie olvide a Kevin McCallister, el personaje chillón y tierno que interpretó en la película que cambió definitivamente su vida.

Pero Hollywood no se fía y aunque él parezca querer volver, no hay muchos signos que apunten a que Culkin vaya a dejar de ser otra de las estrellas efímeras devoradas por la maquinaria insaciable de Hollywood.