¿Voto útil...?
Por: Francisco Javier Álvarez de la Fuente | 2018-03-11 04:08:26

La gran mayoría de la gente sean estos, personas con conocimiento político o no lo sean, afirma que, en los comicios presidenciales, una parte de los electores utiliza lo que denomina “voto útil”, al dar la espalda a su opción original para apoyar a alguno de los dos candidatos mejor posicionados.

Por eso, sostener que el eventual desplome de una de las tres candidaturas presidenciales actuales favorecerá de forma predominante —y, sobre todo, definitiva— a alguna de las otras dos, es hacer cuentas alegres.

El voto útil, si realmente existe como fenómeno electoral de masas, hasta ahora no ha hecho ganar ni perder a nadie.

Se denomina voto útil o voto estratégico a una modalidad de decidir el voto ciudadano en función del eventual resultado de las elecciones. El «voto útil» concede máxima importancia a ganar la elección concentrando el voto, a la vez que busca evitar la dispersión del voto en múltiples alternativas. Requiere un análisis de las posibilidades de cada candidato y de sus probabilidades reales en una elección, y busca consolidar esas tendencias sumando el voto individual a una corriente colectiva perceptible. Habitualmente el «voto útil» tiende a polarizar una elección.

El voto útil tiene defensores y detractores. Quienes defienden el voto útil, suelen destacar el aspecto colectivo del voto y la necesidad de concentrarlo para obtener resultados. En general los candidatos o partidos que aparecen como receptores de la mayor cantidad de adhesiones suelen invitar a los eventuales votantes de candidatos de tendencias cercanas o a los indecisos a votar por ellos sobre la base de grandes cuestiones o problemas (por ejemplo, expulsar del poder a un gobernante con el que muchos están disconformes, obtener un objetivo político largamente anhelado, etc.). En este sentido muchas veces, aunque no siempre, el voto útil se conforma como un voto negativo, en contra de un adversario común.

En elecciones pluripartidistas muy polarizadas entre dos partidos, también suele solicitarse el voto útil como forma de captar votantes no tradicionales de esos partidos, basándose en el miedo a que gane el otro, favoreciendo de hecho el bipartidismo.

Quienes cuestionan el voto útil destacan que el mismo tiende a favorecer a los partidos que ya son poderosos, impidiendo el crecimiento de nuevas alternativas. Sostienen también que este tipo de voto es de dudosa legitimidad moral, y que el ciudadano debería votar al candidato que más le guste, independientemente de que tenga o no tenga posibilidades de ganar.

Por lo que hace a la Unión Nacional Sinarquista, A.P.N., que se fundamenta en la Filosofía del Social Cristianismo, ha hecho caso omiso desde siempre a lo que se ha denominado voto útil, y ha luchado abiertamente en defender los principios ideológicos sobre todo los relacionados con el bien común, la vida, la familia, el matrimonio tradicional entre hombre y mujer, la libre empresa, la propiedad privada,  la decisión de los padres sobre la educación de sus hijos, etc., y esto lo ha hecho con la creación de diversos partidos políticos tales como Fuerza Popular, Unidad Nacional, Nacionalista de México, Demócrata Mexicano, y jamás vio la posibilidad de volver su voto en “útil”, porque su voto y el de los que lo hicieron por los candidatos de esos partidos creación de la UNS, siempre fue eso, voto útil, pero no como lo entienden ahora, sino voto útil, en favor de la ideología social cristiana y de valores que siempre ha luchado por que se implante en nuestro México.

Por eso ahora que se habla del voto útil con la nueva concepción, mi recomendación personal, a todos aquellos que quieran oírme y a los que me hacen el favor de leerme, que sí apliquen el voto útil, pero en favor de principios, los cuales jamás deben ser renunciables, como: la defensa de la vida, la familia, el matrimonio tradicional entre un hombre y una mujer, la decisión de los padres sobre la educación de sus hijos, la libre empresa, la propiedad privada, etc., y sobre todo el bien común.

Y eso lo lograrán votando por los partidos y candidatos que tengan como bandera y en los principios que postulan la defensa y salvaguarda de esos derechos, y para hacer lo que nos corresponde como participantes de esa ideología social cristiana … ¡Aquí estamos!