¡Viva Hidalgo!



¡Viva Hidalgo! Se oye fuerte la noche de cada 15 de septiembre en todo México. La conmemoración de un episodio histórico en la vida nacional nos hace recordar año tras año al “Padre de la Patria” y su lucha independentista, con otros ilustres personajes, como José María Morelos, Ignacio Allende, Josefa Ortiz de Domínguez y Vicente Guerrero. 

Los amantes de la historia, nos dicen que Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor, que era el nombre completo del cura Hidalgo, nació en Hacienda de Corralejo en Pénjamo ahora Estado de Guanajuato. 

Estudioso de la teología, la filosofía y las artes, hablaba varios idiomas además del latín, el francés e italiano, asimismo dominaba el náhuatl, el otomí y el tarasco, un hombre excepcional sin duda, y no solo por sus estudios y conocimientos sino por su espíritu revolucionario que a la postre llevaría a México a liberarse de la Corona española.  

“El Zorro” como le apodaban en honor a su sagacidad y astucia, llevando como estandarte a la Virgen de Guadalupe, tuvo como consigna: “Viva la Independencia, Viva la Virgen de Guadalupe y Muera el Mal Gobierno”. 

La historia muchos la conocemos, tanto gobernantes como ciudadanos y después de 208 años de aquél Grito de Dolores, hoy día se le rinde homenaje en las principales plazas donde se congregan multitudes entre la fiesta y los colores de nuestra bandera. 

La historia de México, se escribió así con sangre de personas de pensamiento, que en su época se atrevieron a desafiar sus propias circunstancias, otorgándole al pueblo azteca verdadera gloria y poder. 

Hoy, no estamos en 1810, sino en el 2018 y algunos osan en expresar: “no hay nada qué festejar” ¿Se referirán acaso a la situación de violencia descomunal,  a la falta de oportunidades dignas, al dolor profundo de quienes se les ha desaparecido a algún familiar, o el flagelo de corrupción que carcome, o muy tal vez de lo lacerante de la indiferencia de algunas autoridades? 

No nos equivoquemos, el pasado como la memoria mediante las líneas de nuestra historia los mexicanos debemos amar tanto como conmemorar y desde luego celebrar las motivaciones,así también los anhelos e ideales que movieron a aquéllos hombres, que por cierto nos mandan un importante mensaje a través de los siglos. 

No, estimado lector, no me refiero a que se levante usted en armas, quien escribe tampoco lo haría, cuando el principal instrumento para el cambio que queremos en nuestro entorno  está en la educación y la cultura, en el respeto y todos los valores, a cumplir las normas, a no pasarse por alto la ley,  al trabajo diario, a la toma de consciencia, al amor a la familia, a ser solidarios, también voluntarios, a la participación en los asuntos públicos como nuestro derecho y deber ciudadano. A impulsar a los jóvenes, a proteger a los niños, a tener empatía con los hombres y las mujeres que como nosotros luchan día a día por salir adelante. 

A quejarnos si es preciso, a presentar propuestas con voz clara, jamás temerosa, a exigir cuentas cuando sea necesario, a dejar de ser espectadores, para convertirnos en artífices de nuestro propio destino. Y de paso, contribuir al destino común del México que gritamos.  ¡Viva Hidalgo!

La autora es máster en derecho público, egresada de UAT- UANL. Abogada, catedrática, escritora y conferencista. Fundadora de Vive Mejor Ciudadano A.C.