Veinte años



 

Sin duda en 20 años México, como el mundo, cambió de manera significativa, la narrativa transitó de un totalitarismo priista a un punto en el que los mexicanos el primer día de julio decidiremos el rumbo que le daremos al país y desde mi óptica solo tenemos dos caminos y uno de ellos significaría un retroceso con un PRI-MOR que llevaría a lo peor de ambos partidos al poder. 

Lo que no cambia son los espejitos en que convierten los especialistas deportivos a la selección nacional de futbol, haciéndolos parecer invencibles cuando en realidad solo para las fiestas son buenos.

La confianza se procura, se cultiva día a día, en cada acto, en cada paso de nuestra vida, con nuestras acciones cotidianas como persona, empresa o gobierno, con la congruencia entre el decir y el hacer, en la capacidad de corresponder a la confianza del próximo.

La confianza solo se pierde una vez, por ello se debe ser celoso con uno mismo, con nuestro hacer diario, con nuestras palabras y compromisos, sin embargo a los políticos pareciera esto no es de su interés e incluso hasta les incomoda.

La desconfianza en nuestras autoridades es absoluta, así como lo es la desconfianza que tiene el gobierno en la sociedad civil, a la cual como ciudadanos también pertenecen, sin embargo parece que se les olvida y se asumen mas allá de la sociedad que dicen representar y se ven en el espejo casi como una deidad a la que se le debe rendir culto.

Y entre más poder tienen menos aceptan a quien no coincide con sus ideas, difícilmente aceptan sus errores y menos están dispuestos a modificar sus decisiones.

Visión miope que destruye y desalienta, que enrarece aun más el oxígeno político que respiramos y a tan solo tres semanas de la definición electoral la desconfianza en los políticos y la política es absoluta.

Es un laberinto de intereses personales que los candidatos en lo que menos piensan es en el ciudadano, solo obtener el voto prometiendo incluso lo irracional es su único objetivo.

Si se hiciera un recuento de las promesas de los miles de candidatos bien se podría hacer un libro del que pudiéramos reírnos por un buen rato y nos asombraríamos de la originalidad pero insensatez de muchas de las propuestas.

Lo que es de asombrar es que el candidato puntero por la presidencia, a decir de las encuestadoras, se ha comprometido a perdonar a los delincuentes, a los corruptos, les ha ofrecido un lugar en el Senado a líderes sindicales con un proceso judicial abierto así como a secuestradoras y otros muchos más como deportistas descerebrados

Es evidente que AMLO no tiene conocimientos financieros y económicos, así como su bagaje cultural se antoja muy escaso pero a pesar de ello el enojo colectivo lo puede llevar al poder sin reflexionar en el ejemplo populista de Donald Trump o Nicolás Maduro.

Y es más de asombro la sencillez con la que los políticos brincan de un partido a otro en busca de un interés personal en lugar de defender con congruencia su propio principio.

En Victoria da risa loca observar a reconocidos panistas, ex candidatos  incluso sumarse a Morena, o priistas que se enriquecieron en el poder buscar cobijo con López Obrador, pero aun más hasta de irracionalidad escuchar defender lo indefendible a quienes hasta hace poco se cortaban las venas por los gobiernos emanados del PRI.

La incongruencia de valores y principios es lo que tiene sumido a nuestro país en una vorágine de impunidad, corrupción y delincuencia y  es lo que sumirá a México en un abismo de oscuridad si los mexicanos no racionalizamos nuestro voto el primero de julio.

Para rematar, a pesar de amenazas cumplidas, no sé si para bien, pero desde un ángulo crítico e imparcial, tratando de exponer lo que se ocultaba u otros callaban, esforzándome hasta donde se puede, siempre teniendo presente el número de periodistas asesinados primero en tiempos de represión priista y ahora con los “vientos del cambio”, Visión Empresarial cumple 20 años de ser publicado gracias a los prestigiados medios, como este, que imprimen mis ideas.

A pesar de las amenazas, de los coscorrones y hasta del auto censura puedo afirmar estimados lectores que sin otro interés más que el de dar un punto de vista desde la óptica empresarial y con solo el deseo de poner una gota de agua en este incendio en el que se ha convertido la “tragedia nacional” llamada México es que tomo la pluma semana tras semana.

Por último expreso y deseo hacer patente desde este modesto espacio mi solidaridad con Víctor Sáenz Martínez y con todos los que han perdido a un ser querido en este Tamaulipas sumido en un luto permanente. 

pensadorobles@yahoo.com.mx