Un mundo sin agua



En una de las publicaciones de la ONU, habla de las motivaciones políticas y sociales, que existieron para la creación, de un día internacional dedicado al agua, cuyas recomendaciones surgieron, durante la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo” (CNUMAD) de 1992, en Río de Janeiro

La Asamblea General de las Naciones Unidas, respondió a dicho encargo, designando el 22 de marzo de 1993 como el primer “Día Mundial del Agua” y de ahí a la fecha, se celebra “como un medio de llamar la atención, sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible, de los recursos de agua dulce”.

En las conferencias mundiales relativas con el sector hídrico, efectuadas alrededor del planeta, se deliberan básicamente tres tópicos; en primer lugar, la creciente escasez del vital líquido, en segundo lugar, es el aumento de tarifas de agua potable y drenaje y el tercer asunto, es fomentar una cultura del agua entre los usuarios.

“Vemos la lumbre y no nos hincamos”, todavía en cualquier ciudad de Tamaulipas, los hombres lavan los carros a puros manguerazos, las mujeres riegan las banquetas, aunque no crezcan y los menores, no cierran los grifos de la vivienda, desperdiciando con ello, metros cúbicos del fluido.

La CDMX con todo su poderío económico, clase y servicios de primer mundo, en noviembre del 2018, sufrió 4 días la falta de agua, por una serie de maniobras y cambio de tuberías, en el sistema Cutzamala que dispone de 480 hm³/año de agua, mismo que suministra a la capital, desde la Cuenca de México y Valle de Toluca.

El Sistema de Aguas de la Ciudad de México y la CONAGUA, se vieron rebasadas totalmente, trayendo una contingencia y desabasto de proporciones apocalípticas, si bien con tiempo, se informó a la ciudadanía sobre estas reparaciones técnicas y para paliar un poco la demanda, las alcaldías enviaron pipas de agua a las colonias. 

Lo grave fueron las pérdidas millonarias que dejó el problema, pues ese fin de semana los 9 millones de habitantes de la CDMX, se vieron afectados en sus actividades cotidianas, empero de forma directa, los reclusorios, hospitales, hoteles, restaurantes, centros de diversiones, metro, terminales de autobuses y aeropuerto.

“Dicen que el agua que más cuesta, es la que no se tiene”, y siempre se analiza, cuánto costaría, el ir a pie con cubetas a los pozos profundos, el trasladarse a las fuentes de abastecimiento, el pagar la gasolina de un auto para cargar tanques de agua, por lo que debemos de valorar la disponibilidad y suministro, vía COMAPAs.

Recuerdo que en las décadas de los 70s y 80s, en mi natal Ocampo, Tamaulipas, cuando la gente caminaba por las calles, tenía que llegar a la casa de una familia amiga, para beberse un vaso de agua y esta era la costumbre de los lugareños, no obstante en la actualidad, hay que comprar en los tendajos botellitas de agua.

Monterrey (NL), Altamira, Reynosa y Tampico (TAM), Acapulco (GR), Cancún (QR), Ciudad de México, París, Londres, Madrid, San Antonio, Atlanta, Chicago, Nueva York, Baltimore y Washington, son las ciudades del futuro, porque tienen servicios urbanísticos de vanguardia, pero fundamentalmente por la abundancia de agua.

En un artículo de El Financiero-Bloomberg de agosto del 2017, expresa que el gasto de agua por naciones es: “EU (575 litros), Australia (493 litros), Italia (386 litros), Japón (374 litros), México (366 litros), España (366 litros) y Noruega (301 litros), son los países que destacan, por su elevado consumo diario de agua por habitante”.

Aquí les dejo hábitos para el ahorro del agua: lava frutas y verduras en un recipiente y no bajo el grifo abierto; riega las plantas con agua reciclada; cierra el grifo mientras te afeitas; apaga la ducha mientras te lavas el pelo; tira el papel higiénico en la papelera y no en el inodoro; riega el césped y las plantas por la mañana o noche.

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