Tiempo de líderes



 

En la antesala de un nuevo gobierno federal de alternancia política, que se anuncia como la cuarta transformación del país, hay en algunos sectores cierta incertidumbre.

Y que es que se viene a la mente el recuerdo de cada seis años,  cuando los gobernantes en turno imponen sus criterios, visiones y estilos. Y éste no será la excepción.

Y los temores de las oligarquías y algunos sectores productivos se fundan en que  se trata de un gobierno sin contrapesos, que tiene mayoría en las Cámaras de Senadores y Diputados.

Cualesquier reforma que pretenda será factible por la vía del mayoriteo, que con frecuencia se impone a la razón y justicia.

Ante una situación tan cómoda para quien será el titular del Poder Ejecutivo,  los contrapesos tendrán que surgir de los liderazgos naturales de los sectores productivos o poderes fácticos, así como de la academia.

Académicos, investigadores, líderes auténticos de diversos sectores y segmentos de la sociedad deben conjugarse para erigirse en el contrapeso en defensa de la razón, la justicia y el conocimiento científico. 

Hace unos días, un destacado jurista de Tamaulipas reflexionaba sobre la legislación mexicana.

Más que nuevas leyes, falta voluntad para aplicarlas y compromiso para divulgarlas y hacerlas del conocimiento de la comunidad.

La falta de una cultura jurídica que permita al ciudadano ordinario tener acceso a la información básica de las leyes, es la que propicia su falta de observancia.

Cierto que los marcos jurídicos en los contextos municipales, estatales y federal, deben actualizarse.

Ajustarse para que respondan a la nueva realidad de una sociedad en constante evolución y desarrollo.

Pero no deben modificarse a capricho de los gobernantes en turno o de intereses de particulares o grupos para sacar ventajas económicas o políticas.

Si Andrés Manuel López Obrador pretende cumplir todos los compromisos de campaña en materia de eliminación de reformas estructurales, será el cuento de nunca acabar.

Será en ésta terreno donde deben entrar algunos de sus colaboradores cercanos para que las reformas sean más de forma que de fondo.

Ni todas las reformas  aplicadas en la administración que está por concluir y sus dos Congresos, son  tan malas como las pintan, ni algunas resultaron tan buenas como se anticipó.

De ahí que deben ser valoradas en su justa dimensión para tomar los elementos positivos y eliminar los que estorban o entraron con calzador.

El gobierno que inicia el 1 de diciembre, será un tanto complicado porque pretende imponer su visión unilateral de las cosas, sin escuchar contrapartes.

En breve llegará el momento de alzar las voces para que puedan ser escuchadas, para que se conviertan en los contrapesos que no habrá en las cámaras legislativas.

Tiempo de prueba a los liderazgos auténticos, para que no claudiquen en la defensa de los  intereses de sus representados y de la sociedad en general.

No será fácil, pero de ésta nueva era sin aparente oposición sólida, surgirán  líderes que  serán claves para el desarrollo de nuestra nación.