¿Son confiables las encuestas ...?
Por: Francisco Javier Álvarez de la Fuente | 2018-06-09 03:16:14

Las encuestas que han presentado diversas casas ocupadas de los sondeos realizados de cara a las elecciones que habrán de celebrarse el 1 de julio del presente año, han caído mucho en el ánimo del electorado y ni dan pistas creíbles y enseñan la oreja de quién o quienes las están financiando.

Una sociedad tan informada como lo es la sociedad actual de México, no se traga el cuento de que en unas encuestas vaya resultando ganadora ¡López Obrador! y en otras que Ricardo Anaya esté en empate técnico con Andrés Manuel López Obrador y en otras más Meade haya superado a Anaya y sea el que le está dando la batalla en empate técnico a AMLO.

Ese tipo de encuestas que se ve están pero harto cuchareadas, y que gana las mismas quien las paga. 

Aunque existen muchas voces que señalan que las encuestas ya no funcionan como método para predecir el resultado final (Brexit, paz en Colombia, elecciones en Estados Unidos), es hasta el momento el más efectivo que se conoce. Haciendo un recuento de las últimas encuestas en México, tenemos que las elecciones federales en México en 2012, y en particular la presidencial, derivaron en un intenso, pero disperso, debate respecto del papel que desempeñan las encuestas en los procesos electorales y sobre su regulación. Por ello, recuperar el marco regulatorio y la narrativa de las encuestas publicadas no cumple sólo una función de arqueología, en el sentido de Foucault, sino que abre la posibilidad de una revisión a la crítica expresada, con miras a establecer alcances y limitaciones de estos ejercicios.

Como en todas las democracias modernas del planeta, en México es ineludible hacer ejercicios de medición para conocer la opinión pública en relación a hechos importantes de la vida social. Y qué más relevante para la sociedad que la selección de los gobernantes.

Conforme se ha incrementado la competencia política, notablemente desde la mitad de los años noventa, las encuestas electorales han dejado de ser un asunto técnico, restringido a los propios encuestadores; o un asunto político, circunscrito a los candidatos y los partidos. En cambio se han vuelto un asunto público, de relevancia para la ciudadanía en general.

Hoy por hoy, a menos de un mes de las elecciones presidenciales y de la mayoría de los Estados de la Unión, las tendencias dan como claro triunfador al que encabeza el frente denominado “Juntos haremos historia”, tan es así, que se siente ya el Presidente de la República, que ya no pide el voto para él, sino para los Diputados y Senadores, Gobernadores y Presidentes Municipales.

Pero éste personaje está olvidando que el INE, el día 1 de julio por la tarde noche, va a contar los votos que emitieron los ciudadanos físicamente, y no va a contar ni preferencias electorales manifestadas en las encuestas elaboradas como dijimos antes, harto cuchareadas y que gana las mismas quien las paga.

Y da la casualidad que de esas encuestas que son focalizadas, hechas en lugares donde cuentan con una gran aceptación el personaje o equipo del candidato que pretende ganar dichas encuestas, pero que no representa a la gran mayoría de los ciudadanos, por más amplia que haya sido la muestra tomada.

Por ello mismo desde éste espacio hacemos un llamado a los ciudadanos que aún no están decididos a emitir su voto por tal o cual candidato, que lo hagan, pero de una manera razonada y consciente, porque en esta elección no está en juego si gana tal o cual partido, sino que está en juego el país entero, y se requiere que las elecciones sean participativas, para que las urnas se llenen de votos que no dejen a la duda que tipo de país se requiere para heredarles a nuestros hijos y nietos y para hacer lo propio...¡Aquí Estamos!

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