Sin perder la razón…



 

Esto ya lo había dicho pero vale recordar, y es que la naturaleza humana es perfecta aunque compleja, todos tenemos la capacidad de albergar los mismos sentimientos pero cada quien los manifiesta de acuerdo a sus necesidades o conveniencias.

En este mundo tan materializado, hostil y cada vez más lleno de maldad en ocasiones resulta difícil que todos se quieran como hermanos, la maldad mata la bondad.

Es verdad que desde el inicio de la creación los sentimientos se confunden, unos se entrelazan con otros para lograr un fin pero siempre será bueno tener la sabiduría para tomar lo bueno de cada uno de ellos y hacer la vida llevadera y feliz.

Dicen que la discordia, la ira y la ambición van  de la mano, entre las tres son capaces de desencadenar los peores conflictos del hombre, que en ocasiones le hacen perder la razón, oscurecer el alma y romper el corazón y con ellas se tiene que tener precaución.

Que la intriga y rumor corren por los pasillos de lo incierto, tratando de cobijarse en la verdad pero la mayoría de las veces van envueltos en la mentira  caos, desconsuelo y hasta tragedias, con ellas se debe tener mesura sino se tiene la razón.

Los celos van acompañados de la intriga y la curiosidad envenenando almas, tratando de descubrir el romance del amor al que matan sin piedad, pero cuando la confianza interviene los celos, intriga y curiosidad desaparecen.

La justicia se acompaña de la verdad y aunque deberían estar sobre cristalinas aguas, se esconden en ríos revueltos de maldad, mares profundos de intolerancia, oscuros rincones de conveniencia, hoy día se tiene que tener mucha sabiduría para encontrarles y encaminarles por el camino del bien.

Muchas veces la pasión se hace acompañar de la lujuria y corren a esconderse bajo las candentes llamas que terminan por calcinarles el alma y marcarles la vida, claro que hay de pasión a pasión porque la vida se debe vivir con pasión y razón.

La esperanza y los sueños se acompañan y avanzan por empedrados senderos, donde los obstáculos pretenden no dejarles llegar  al final feliz, pero siempre se debe continuar, porque los sueños son para realizarse y la esperanza es la última que debe morir.

La envidia siempre va acompañada de la cizaña, las dos hacen daño al ser en el que viven más que a que a otros, porque no les dejan ser felices, siempre estarán mirando y envidiando en lugar de actuando, aprovechando el tiempo para ser mejores.

La lealtad va de la mano de la gratitud se apoyan en el respeto para proteger lo bueno de la vida evitando que la envidia les mal aconseje y caer en la tentación, la conveniencia y la desilusión.

La ignorancia se acompaña de la soberbia tratando de hacer caer a la humildad que busca la manera de hacerles entender que el más sabio debe ser tolerante y las lecturas de la vida saberlas leer.

Siempre se ha dicho  que el amor va acompañado de la locura porque por culpa de ella perdió la visión y la razón y solo escucha lo que le dicta el corazón aunque a veces caiga en decepción.

En fin, lo cierto es que la vida se debe vivir con pasión, amar con el corazón sin perder la razón.