¿Sigue Andrés Manuel?...



 

¿Sigue ANDRES MANUEL?, fue la pregunta que muchos mexicanos se formularon ayer luego de enterarse que EVO MORALES renunciaba, que dejó la Presidencia de Bolivia, según él, para evitar más violencia en ese país.

Claro que los opositores de ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR inmediatamente imaginaron que en México podía pasar lo mismo que en Bolivia, lo cierto es que son diferentes factores e intereses, incluso internacionales, en los que tristemente los mexicanos ni voz tenemos, por lo tanto se duda que pronto en nuestro país es de tal eventualidad.

Además, EVO MORALES tenía más de 14 años en el poder y pretendía extender su mandato con unas elecciones turbias, reprobadas por el pueblo, ANDRES MANUEL apenas tiene un año, puede corregir el rumbo y aunque sean muchas las voces en su contra las encuestas marcan que sigue con buena aprobación, la población continua teniendo esperanza en su proyecto de nación.

Quizá ya no sean los más de 30 millones de mexicanos que votaron por él los que aún le tienen fe pero sigue muy fuerte, cierto es que hay protestas de algunos sectores en contra de su administración y las políticas públicas implementadas dejan mucho que desear pero una realidad es que hoy difícilmente  el pueblo, en general, o el Ejercito que le tiene lealtad se levantarían en contra del mandatario nacional.

Allá en Bolivia se dieron cuenta que después de todo el Presidente no era el jefe de las fuerzas armadas, la policía y el Ejercito apoyaron la voz del pueblo que pedían la dimisión de EVO MORALES al cargo de Presidente.

En México, aunque ya hay brotes de inconformidad porque no se le da el lugar que merece la milicia y la violencia continua e incluso va a la alza, conviene más que se unan conocimientos y voluntades para pacificar el país, que se respeten las Fuerzas Armadas pero se tenga un jefe supremo con visión para bien de la nación, un golpe de estado no hace libre al país.

Casi imposible se veía que EVO MORALES renunciara a continuar con su mandato, más cuando después de las cuestionadas elecciones del mes pasado personajes como ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR, NICOLAS MADURO y JAIR BOLSONARO le felicitaban por su triunfo, bueno, mejor dicho por someter al pueblo a sus caprichos, pero sucedió y MORALES renunció pero en México se duda que suceda. A menos no pronto.

Cierto, nada es imposible, también es verdad que quizá después de Bolivia puede suceder lo mismo en cualquier país de América, pero están más cerca de esa eventualidad Venezuela o Brasil.

Los detractores de ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR dicen que debe hacer lo mismo que EVO MORALES, en lo personal creo, no es ni siquiera conveniente que sucede en México lo mismo que en Bolivia además las situaciones son muy distintas.

Acá en este México lindo y querido solo basta con que el mandatario nacional corrija algunas acciones, cambie de actitud, que su gabinete vea más por el país que pos sus intereses personales, que corra a DURAZO, además de que sus legisladores le bajen dos o tres rayitas a su soberbia, dejen de confrontar al pueblo y  se apliquen, que legislen por el bien común, si no saben pues que se pongan a estudiar para que dé perdido aprendan poquita sensibilidad política.

México no es Bolivia, Venezuela o Brasil, lamentablemente para los mexicanos no se tienen líderes políticos opositores nuevos, fuertes, los que aparecen en contra del presidente no tienen calidad moral, están amañados, panistas y priistas  muy cuestionados, VICENTE FOX o FELIPE CALDERON no son contrincantes de peso para ANDRES MANUEL, bueno, no cuentan ni siquiera con la aprobación de sus antiguos seguidores, menos podrán motivar al pueblo, CARLOS SALINAS odiado tampoco tiene la fuerza para hacer un bloque real opositor en contra de AMLO y no es conveniente un país militarizado.

Así es que con la renuncia de EVO MORALES, aunque muchos mexicanos pensemos que acá en tierra azteca pueda suceder lo mismo, la verdad es que se duda, no es conveniente para sus aliados políticos, tampoco para nuestro México,  en estos momentos una situación como la de Bolivia dejaría al país más debilitado, pues no hay quien pueda representarnos como se debe.