Seres invisibles e inaudibles



 

El 30 de septiembre se celebra el Día Internacional del Intérprete de Lengua de Señas. La difusión de este festejo está más que justificada, porque quienes utilizan este instrumento de comunicación para establecer un puente entre las personas sordas e hipoacúsicas con los que pueden oír, son en Tamaulipas todavía muy escasos y no reciben el reconocimiento social y el apoyo que merece su noble labor.

El aprender, entender y utilizar la Lengua de Señas Mexicana hace la diferencia entre ser un ser  invisible y un excluido social o ser una persona con una condición física sensorial particular, que no tiene porqué impedir desarrollarse como cualquier otro ciudadano.

No son pocas las personas afectadas si se sigue careciendo de políticas públicas, instituciones educativas y prácticas inclusivas para eliminar las barreras de comunicación que tienen que enfrentar diariamente los sordos. 

Según INEGI, en México viven cerca de 800 mil personas con esta condición. Considerando la sub notificación por falta de diagnóstico, registro y otras diversas causas, la cifra pude ser muy superior. Más del 12% de las personas con discapacidad,  son por limitaciones auditivas. Solo el 5% de los sordos provienen de hogares donde uno o los dos padres tienen esta discapacidad. El resto (95%) son personas que por padecimientos o accidentes perdieron la capacidad auditiva.

Esto ya señala la importancia de que se desarrollen programas de investigación, de prevención y de rehabilitación dirigidos a la discapacidad auditiva. Mientras tanto se hace necesaria una urgente intervención de políticas educativas y laborales que promuevan la enseñanza de la Lengua de Señas Mexicana (LSM) y la certificación y formalización del ejercicio profesional de los intérpretes de LSM.

Estas líneas de trabajo son fundamentales, porque aunque la Ley de Protección de los Derechos Humanos de Personas con Discapacidad establece que es obligatorio que existan señales de LSM e intérpretes de esta lengua, en escuelas, unidades médicas, juzgados, centros de trabajo, medios de comunicación, entre otros, es actualmente una legislación inoperante porque en avance en la institucionalización de la educación en LSM y la profesionalización de los intérpretes, es mínimo, disperso, sin instituciones y sin recursos financieros suficientes. Una tarea que en la práctica se ha dejado a los propios afectados.

Así por ejemplo, en Tamaulipas (INEGI, 2010) existen 12 256 personas sordas, de las cuales 834 son niños y 1046 adolescentes en edad de estudiar. El resto 10 376 adultos sordos tienen que trabajar y resolver las necesidades de su vida cotidiana sin apoyo de intérpretes, pues en el nuestra entidad hay menos de 20 intérpretes de LSM, de los cuales solo uno está formalmente certificado. Además, generalmente a quienes realizan esta labor de interpretación, no se le cubren sus honorarios como se haría con cualquier trabajo técnico o profesional.  

Hasta hoy no existen programas oficiales de formación y certificación de intérpretes de la Lengua de Señas Mexicana en el Estado de Tamaulipas. Tampoco nuestro sistema educativo tiene programas que formen a los alumnos en el bilingüismo; es decir que al mismo tiempo que enseñan el español, aprendan aunque sea a un nivel básico, la Lengua de Señas Mexicana, de manera que las personas oyentes, puedan interactuar con personas sordas o hipoacústicas.

Precisamente por esta necesidad, en el pasado Primer parlamento incluyente de personas con discapacidad del estado de Tamaulipas, un participante sordo, con licenciatura en ciencias de la educación y fundador de una asociación que promueve la enseñanza del LSM entre la comunidad sorda y oyente, propuso reformar la fracción XI del artículo 28 de la Ley de los Derechos de las Personas con Discapacidad del estado de Tamaulipas, para que se diseñen, actualicen e implementen programas semestrales y gratuitos para la formación y certificación de intérpretes de Lengua de Señas Mexicana.

Entonces una buena manera de celebrar en Tamaulipas el Día Internacional de Día Internacional del Intérprete de Lengua de Señas, podría ser que los nuevos legisladores del Congreso Local, se estrenen retomando la iniciativa de la comunidad sorda para crear en los municipios del estado, centros de formación y certificación de intérpretes. 

Solo así se contará con una base real y no con simples buenos deseos, para que los tamaulipecos sordos e hipoacúsicos cuando lleguen graves a un hospital, sean recibidos por un médico o enfermera que use la Lengua de Señas Mexicana. O cuando tengan que acudir a un ministerio público, algún funcionario les entienda de qué quieren quejarse o defenderse. 

Cuando esto ocurra, entonces sí que la comunidad sorda, tendrá garantías para el respeto a sus derechos humanos y dejar de ser invisibles, inaudibles y excluidos de la sociedad, extranjeros en su propia tierra.