Segundo tercio. ¡Así no!



 

Usando lenguaje taurino, dio inicio el segundo tercio en donde entre pullas y afiladas banderillas toma sabor la carrera por la presidencia de la república  con un claro puntero y la desesperación de propios y extraños para evitar su llegada a la "silla del águila”

Echando su resto para los próximos 60 días de campaña, el PRI en una jugada desesperada cambió a su dirigente nacional en la búsqueda de rescatar de lo perdido lo que se pueda. 

El razonamiento de Peña Nieto, la alta dirigencia del PRI y de los intereses que representan, debió estar en torno a que saben sin duda que perderán  y que la tendencia negativa y en franca caída de su candidato Meade Kuribreña no les da un posición de fuerza para poder negociar ningún escenario futuro ya que no tienen con que negociar ni con MORENA ni con el PAN; el PRI simplemente en este momento no vale mucho, algunos pensarían nada.

Como para que negociaría López Obrador la impunidad de Peña Nieto o posiciones con el PRI si ya se ve investido con la banda presidencial, como dice “este arroz ya se coció”. 

Para negociar con el PAN y que Ricardo Anaya decline en su intención de llevar a cuentas a Peña Nieto, el PRI debe tener un valor que en la suma garantice la diferencia y desafortunadamente esta tan devaluado el tricolor, sus siglas incluso le estorban a sus candidatos, que una alianza virtual con el PAN igual y le resta al blanquiazul.

Lo que es claro , es que al PRI no le va nada bien, el enfado social, la molestia ciudadana se les convirtió en una indigestión de pronóstico reservado ya que hasta su viabilidad futura está en riesgo, sin embargo y a pesar de que se saben rechazados por sus “excesos” no dan cárcel definitiva o extradición a todos los ex gobernadores priistas que están en capilla. 

AMLO lleva la delantera por conectar y decir lo que la gente quiere escuchar, por el hartazgo que el PRI, el PAN y el PRD han generado, en particular en las entidades que tenemos severos problemas de inseguridad, en donde en cada evento proselitista cada candidato de manera ligera y populista promete acabar con la delincuencia.

Sin ninguna empatía esos candidatos se refieren a un problema que aqueja a la sociedad como su principal preocupación.

La lejanía con la sociedad, la soberbia y falta de sensibilidad de muchos de los candidatos me lleva a la reflexión sobre que creen que pensaran de ellos quienes tienen en este momento un familiar secuestrado o desaparecido o los extorsionan para poder trabajar.

Que pensaran los candidatos cuando se dirigen a ciudadanos que están viviendo momentos de angustia y  no tienen autoridad a quien acudir para que les defienda del abuso de los delincuentes, de verdad creerá que se les cree, no pensarán que se ven cínicos e insensibles.

Que pensaran de los candidatos, de los políticos y de los partidos los hijos y las madres que acuden todos los días a misa para pedir por sus familiares desaparecidos desde hace mas de 8 años cuando con tanta simpleza los candidatos a cualquier puesto de elección proponen cosas incongruentes para bajar la delincuencia.

Que pensara la ciudadanía de los políticos que ofrecen y ofrecen regalar dinero a abuelitos, ninis y a cuantos más se les ocurra hoy.

Me resisto a creer que como pueblo somos tan tontos para no plantarnos y exigir compromisos reales a los candidatos, a quienes lo único que les importa es el voto individual para estar donde está el dinero

De verdad seremos tan tontos para no poder entender que nuestro voto vale y debiéramos exigir compromisos reales y creibles, pero  por el contrario, nos convertimos en aplaudidores, en cómplices por omisión o por conveniencia, por no exigir o demandar un cambio

El dolor no nos mueve la conciencia, el dolor debiera ser un aliciente para organizarnos y exigir, el dolor nos debiera impulsar a perder los miedos.

Cortar manos, desaparecer jóvenes universitarios, quemar autos con personas en ellas, extorsionar, matar, desmembrar, atacar escuelas preparatorias, secuestrar de tu propia casa, matar comerciantes, sacerdotes, en fin se han apoderado hasta de las cooperativas escolares y parece de nuestras conciencias. 

Continuando con lenguaje taurino, somos una sociedad acojonada, nuestros miedos nos paralizan, la falta de criadillas hace que los políticos nos dividan como sociedad ya que su mayor temor es que la sociedad se organice y se arme de valor.

Para rematar, la faena, la tarde hasta hoy parece es de López Obrador pero en el tercer tercio el toro lo puede “coger” si confía en que la sociedad realmente no razona y no se puede organizar para impedir llegue al poder .por lo pronto el candidato puntero se metió entre las patas de los caballos al declararles la guerra abiertamente a los hombres de negocios más importantes de este país, los cuales publicaron un manifiesto en donde le dicen;¡Así no!

pensadorobles@yahoo.com.mx