Se acerca el fin.



 

El día de las elecciones se acerca, y junto con el las apuestas para aquellos que resulten triunfadores, si bien las elecciones intermedias son las más frías, donde menos participación ciudadana se ve reflejada.

Los candidatos o candidatas le apuestan a su estructura, esa que en el pasado era tan eficiente que podía significar el triunfo del candidato; sin embargo, los tiempos cambiaron y los integrantes de esas estructuras a la hora de encontrarse solos en la urna frente a su boleta electoral, suelen dar la sorpresa.

Esa sorpresa que se llevó el hoy Senador por mayoría relativa Ismael García Cabeza de Vaca, porque no me van a negar que el apoyo lo tuvo, tanto de su partido como de su familia, y ni con todo el aparato gubernamental y los “donativos” de sus amigos pudo alcanzar el triunfo.

Al parecer ha crecido la conciencia ciudadana, o el hartazgo, el fastidio, la desilusión, la apatía, el desengaño… llámelo como usted quiera, pero al día de hoy lo único cierto es que nada es seguro, la ciudadanía ya no quiere sentirse utilizada, ya no quiere enriquecer con sus impuestos a unos cuantos, y están hambrientos de una justicia social.

Y si a eso le sumamos el descontento partidista en la elección de sus candidatos, la traición vendrá desde adentro, pues ellos mismos darán su voto al partido contrario. 

Y esta traición no es exclusiva del PRI, los integrantes de todos los partidos políticos tienen su corazoncito y se sienten muy heridos con muchas decisiones tomadas por sus líderes que al parecer ya no representan los ideales partidistas si no los intereses personales, pues prefieren ser parte de una pequeña cúpula de poder, y ayudar al poderoso a alcanzar sus fines.

Hace unos días tuve una reunión con amigas afiliadas al Partido Acción Nacional, todas ellas mujeres reconocidas en Victoria, y con un una amplia trayectoria y participación en su partido, y sin embargo todas ellas están inconformes.

La decisión de imponer la candidatura de Pilar Gómez por la Diputación local al Distrito 14 las tiene desilusionadas, tantos años de lucha, de inversión de tiempo, dinero y esfuerzo se vinieron abajo, al elegir a una persona que carece de experiencia, de ideales partidistas –pues como todos sabemos su familia era muy priista, pero sobre todo de sencillez y calidez humana.

Hoy las mujeres panistas de convicción sufren desprecios, hipocresía y rechazo de los nuevos “afiliados” a su partido, y ven con asombro las enormes cantidades de dinero que ahora su candidata paga a operadores priistas,  $150 mil pesos es la cantidad pagada a muchos  de los antiguos operadores del PRI.

Cuál es el resultado, ellas no votaran por Pilar, prefieren darle su voto a la maestra Nora Hilda de MORENA, de esta forma siguen apoyando a una mujer y demuestran su rechazo a esta nueva forma de llevar el panismo en Tamaulipas.

Esto que ocurre ahora en el PAN es mucho más grave de lo que parece, pues están tratando de incorporar las antiguas prácticas priistas tan criticadas por ellos, sin embargo se olvidan que la gente se cansó de esos métodos, y por eso hoy esta López Obrador en la silla presidencial.

Todo puede pasar, la moneda está en el aire, sabemos que muchos victorenses tienen necesidad, hambre, y sufren problemas de servicios básicos, quizás para ellos $200 por su voto les resuelva el fin de semana, y se entiende; pero 200 pesos no les va a cambiar sus circunstancias de vida, y si vamos a los hechos están recibiendo solo boronas, a comparación de lo que reciben los operadores políticos.

Dicen que existe la ley del Karma, lo que siembras lo cosechas, lo bueno que haces se multiplica, desafortunadamente, lo malo también.