Reynosa y Victoria



 

Reynosa es la ciudad más grande y pujante de Tamaulipas.  Según el INEGI tenía en el 2015  646 mil 202 habitantes.

La población municipal representa el 18.8 por ciento de los tamaulipecos, es decir, uno de cada 5 habitantes de la entidad.

Su crecimiento casi explosivo debido a la progresiva llegada de inversiones a la industria maquiladora, principalmente, ha derivado en esa dinámica.

Y con ello se generaron también problemas por la deficiente planeación en el crecimiento de sus zonas urbanas.

Satisfacer las necesidades de vivienda, escuelas, hospitales,  áreas de recreación, transporte, vialidades, servicios de energía eléctrica, limpieza pública, telefonía e internet, entre otros, no ha sido fácil.

Y por lo general los rezagos en la calidad de todos esos requerimientos de la población son notorios.

El crecimiento de la mancha urbana hacia los sectores bajos, tiene sus consecuencias y los problemas de inundaciones son cíclicos en las temporadas de lluvias, tormentas y mucho más en los huracanes.

Ayer 24 de junio, el mero Día de San Juan, a la capital de la industria maquiladora  en la entidad, le cayó una tormenta de agua, granizo, rayos y centellas.

En muy corto tiempo le cayeron entre cuatro y seis pulgadas fueron las precipitaciones pluviales en Reynosa y zonas aledañas, por lo que las zonas inundables que comprenden más de 50 colonias, fueron más severas.

Las imágenes de calles llenas de agua, carros arrastrados por la corriente, el agua en las viviendas con muebles y enseres dañados, así como hospitales inundados, dieron cuenta de la situación de emergencia.

No debe extrañar por tanto,  que la respuesta del Gobierno del Estado de Tamaulipas, a cargo de Francisco García Cabeza de Vaca, fuese inmediata.

Se trata del municipio que gobernó allá por el 2005 y 2006, de tal forma que conoce del problema. 

Gran parte de su gabinete es oriundo de aquella ciudad, de tal forma que se aplicaron a coadyuvar con el Ayuntamiento panista de la alcaldesa Maki Ortíz Domínguez.

Las áreas de Protección Civil, Desarrollo Urbano, Salud y Agua Potable, Bienestar Social,  así como el DIF Estatal, fueron las más requeridas .

Y como éste problema es recurrente en cada ciclo de lluvias, esa circunstancia obliga a replantear  el desarrollo urbano de la ciudad.

Hay un modelo propuesto por el Instituto Municipal de Planeación que tiene el soporte de una investigación de la Universidad de Nueva York, que merece  implementación.

Hacerlo realidad requiere de grandes inversiones, pero está diseñado para hacerse por etapas.

Y Reynosa no aguanta más crecimiento anárquico.

Es fundamental voltear los ojos a ese proyecto de desarrollo urbano ordenado para darle viabilidad a esa importante ciudad de Tamaulipas.

Si la segunda mitad del gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca, no se avanza de manera más amplia en su aterrizaje,  se condenaría a  esa urbe al caos mayúsculo.

Tiempo de actuar a fondo en la problemática de cada ciudad.

Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas, tiene también sus emergencias. Requiere por su parte tres elementos relevantes

La segunda línea del acueducto “Guadalupe Victoria” que solucione la escasez de agua para uso domestico, comercial e industrial.

Un sistema de drenaje pluvial que ponga fin las inundaciones y arrastre de pavimentos que se traduce en miles de baches.

Y  la conexión al ducto de gas industrial que pasa por el vecino municipio de Villagrán, para darle ese ingrediente para que la ciudad pueda cambiar su vocación.

Son los retos de la segunda mitad del sexenio de “Los Vientos de Cambio”.