Revivir al ejido



La reforma salinista al artículo 27 que convirtió al ejidatario en dueño de la tierra, aceleró la venta de predios y migración del campesino a las ciudades.

El olvido de las comunidades rurales en su mayor parte y la errática política pública hacia el campo, propició la migración masiva.

En muchas comunidades ejidales del país ya sólo quedan los viejos o mujeres solas, pues los jóvenes y algunos padres salen en busca de empleo a las ciudades o a Estados Unidos.

Si ese fenómeno se agrega el problema de la inseguridad que agobia  muchas zonas rurales en todo el territorio mexicano,  el problema de abandono de comunidades se dispara.

Arraigar a las familias rurales en sus zonas de origen, por tanto, no es tarea fácil. Se requieren políticas públicas específicas y permanentes.

Interesante que con esa visión, el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, anuncie el programa “Sembrando Vida”, que tendrá como principal zona  al sureste del país.

Pero alcanzará a 19 entidades del país debidamente identificadas para rescatar algunas zonas. Entre ellas aparece Tamaulipas.

Otras son Campeche, Chiapas, Colima, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán, Sinaloa, Durango y Chihuahua.

En un programa de comunidades sustentables,  que creará 400 mil empleos directos y que busca equilibrar el desarrollo de la región sur-sureste del país.

Se proyecta sembrar un millón de hectáreas con árboles frutales y maderables, que se mezclarán con cultivos de corto y mediano plazo para reactivar la economía local.

Se pagarían cinco mil pesos por jornal, lo que significará una inversión estimada entre 12 mil y 15 mil millones de pesos.

 

 

El pago  lo recibirá directamente el dueño de la tierra donde se sembrarán los árboles frutales y maderables. El gobierno aportará plantas y recursos para sembrarlas.

Los propietarios de tierras ejidales, comunales o de pequeña propiedad intercalarán árboles frutales con productos  maíz o frijol.

Se busca generar ingresos a corto y mediano plazo con las especies frutales, y a largo plazo, con las especies maderables.

Podrán participar además 48 mil jóvenes becarios con sueldo mensual de tres mil 600 pesos como aprendices en estas labores del campo, que contribuirá a recuperar el cariño al trabajo de la tierra.

Habrá que estar pendientes cuáles zonas de Tamaulipas entrarían en ese programa.

De gran importancia para municipios como Bustamante, Tula, Miquihuana, Jaumave, Palmillas, Llera, Ocampo, Antiguo y Nuevo Morelos, Hidalgo, Mainero, Villagrán, Padilla, Güémez, Villa de Casas, Abasolo, Jiménez, Cruillas, Méndez , Burgos, San Carlos y San Nicolás, entre otros.

Si se hiciera un censo realista de cuántos tamaulipecos viven realmente en las comunidades, nos sorprenderíamos de los resultados.

Es un buen programa para la recuperación productiva de las zonas rurales y la repoblación de las comunidades. 

Antes de que la inseguridad y ausencia de programas sustentables les conviertan en pueblos fantasmas.