Recuperemos las tradiciones



Iniciaron las posadas y en Tamaulipas el clima frío de los últimos días contribuye a hacer más típico el ambiente navideño.

Querido lector ¿sabe Ud. el verdadero significado de las posadas?

Son fiestas populares que se celebran en México y Suramérica durante los nueve días antes de la Navidad, las cuales desde la tradición cristiana católica, recuerdan a las personas el peregrinaje de María y José desde su salida de Nazaret hasta Belén, lugar que eligieron para alojarse y esperar el nacimiento del niño Jesús.

En las iglesias, se forman grupos de personas con velas para cantar villancicos y rezar el rosario. Al final disfrutan una cena con tamales y champurrado. Posteriormente invitan a los niños, a salir al patio o plaza  para romper la Piñata.

 La más tradicional tiene forma de estrella con siete picos, que representan los siete pecados capitales, por otra parte los dulces que contiene representan las bendiciones que Dios derrama a sus amados hijos.

Actualmente, muchos jóvenes, desconocen estos significados de las posadas, pues generalmente para ellos la palabra “fiesta” es sinónimo de regalos, alcohol y baile; dejando a un lado el verdadero objetivo de estas celebraciones que es la reunión de todos los integrantes de la sociedad para convivir sanamente.

Cómo no recordar, cuando éramos niños y ayudábamos a nuestros abuelitos a preparar los buñuelos, el champurrado o reunir dulces para bolsitas.

Para conservar estas tradiciones, los adultos mayores, especialmente las mujeres son las mejores guardianas y maestras que con sabiduría, ternura y amor enseñan a las nuevas generaciones en la preparación de los manjares gastronómicos de estas fiestas como lo son:

El champurrado calientito que prepara la Sra. Lorena, los crujientes buñuelos que prepara la Sra. Ma. Esthela para compartir con su familia y amigos.

Otros ejemplos son sabrosos tamales de la Sra. Filomena o el tropical ponche de la Sra. Juanita que no sólo lo preparan para agasajar a su familia sino que además para conseguir un ingreso adicional vendiéndolo a quien los quiera paladear.

Amable lector, usted que es adulto y recuerda los  momentos tan gratos que pasó en su infancia con estas fiestas, propicien que en estas fiestas tradicionales de Diciembre sus niños, adolescentes y jóvenes se acerquen a sus abuelitos y les regalen un poco de su tiempo, aprendiendo a la vez a apreciar y elaborar estos manjares de la cocina tradicional tamaulipeca. 

No todo es el derroche consumista  con que nos presiona la publicidad comercial, porque siempre habrá espacio si Ud. así lo decide, para fortalecer la relación y la comunicación intergeneracional. 

Tenga la seguridad de que con ello, la integración familiar saldrá ganando.