Que viva Victoria…



Victoria se llama tierra de Huapango, de guitarras que cantan a mujeres que inspiran, donde no hay alarde de ser valentón, si buscan encuentran y que siga el fandango, acá la gente de esta región es puro corazón. 

Mi Victoria del alma, ya no eres tan joven, el paso de los años han dejado huella imborrable en tu ser, tu rostro muestra la madurez que da el tiempo, pero tu alma, tu escancia es jovial por eso sigues siendo de Tamaulipas la flor consentida a la que se le escribe con el corazón. 

Hoy cumples tus primeros 268 años, seguramente Don José de Escandón y Helguera, jamás se imaginó que crecieras con tanta vitalidad, que la Villa de Aguayo que él fundó se convirtiera en lo que hoy eres, la orgullosa y hermosa Ciudad Victoria, Capital de tamaulipeca. 

Los que nacimos bajo tu cielo limpio, que dimos los primeros pasos en tu suelo seguro y crecimos en el regazo de tu tranquilidad te sentimos nuestra y quisiéramos que siguieras con tu misma escancia, con el avance del progreso sí, pero con la paz que te han arrebatado. 

Se añoran los tiempos pasados pero se suspira por el futuro en donde las nuevas generaciones corran con libertad tus parques, disfruten un atardecer en tus plazas, caminen despacio por sus avenidas, escuchen el trino de las aves y se refugien bajo la sombra de tus árboles, pero también deseamos verte crecer, curarte las heridas que te han dejado el desamor de los que no te sienten suya, de los que no viven tus sueños, no sienten tu dolor. 

Mucho es lo que te han lastimado mi querida Victoria, pero aun así tu nobleza es tanta que no hay espacio para el rencor, menos hoy que tendremos fandango en tu honor. 

Sí, señor, Ciudad Victoria está de fiesta, cierto las cosas han cambiado, cierto es que se ha perdido historia y tranquilidad, pero también es verdad que este pedazo de tierra cuenta con gente de bien que a pesar de sus vicisitudes día a día trabaja y se esfuerza para que recupere el símbolo que le distinguió por años, de una ciudad bella, tranquila, amable. 

La canción dice que tras la montaña se encuentra escondida, ojalá ya no permaneciera oculta, como si se avergonzara de sus últimos pasajes donde se ha sentido humillada, su cuerpo ultrajado, su esencia destrozada, su alma mancillada. 

Es de Tamaulipas la flor consentida y se le canta con el corazón, con la ilusión de que ante las adversidades salga airosa a gritarle al mundo que es dueña de sí misma, que puede caminar libre, correr con su historia, elevar al cielo su victoria, que su gente cante con orgullo QUE VIVA VICTORIA… POR SIEMPRE GLORIOSA.