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El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, está anticipando el uso masivo de las encuestas para la toma de decisiones relevantes en el ejercicio de gobierno.

Ya la anunció para el caso del Nuevo Aeropuerto para la Ciudad de México que se realizará en octubre; y apenas ayer anticipo otra en Baja California Sur, a fin de determinar si se autoriza o no una mina de oro.

Parece que quiere construir “trajes a la medida” de sus decisiones, tal y como ocurrió en la selección e los candidatos a Diputados Federales y Senadores de  MORENA en Tamaulipas, en el proceso electoral reciente.

De su propia boca salieron los nombres de quienes sería incluidos en las encuestas y luego no aparecían en los resultados.

  Hubo quienes sus nombres se muestrearon en las encuestas para las candidaturas a senadores y aparecieron en las candidaturas a las alcaldías.

El caso más notorio fue el de José Ramón Gómez Leal, que se perfilaba como candidato a senador y resultó que su nombre apareció en la candidatura a la alcaldía de Reynosa.

Las encuestas son herramientas valiosas con soportes científicos para definir qué es lo que piensa u opina la ciudadanía sobre tal o cual tema.

Pero abrir una encuesta  al pueblo de un tema trascendente que debe descansar sobre las opiniones de los expertos, investigadores y estudiosos de la ingeniería, no es la mejor decisión.

Hoy más que nunca, la ciencia y la tecnología con todos sus avances deben ponerse al servicio de las decisiones de los gobiernos, para la definición de las políticas públicas y  acciones relevantes.

México y los mexicanos necesitamos un gobierno que esté a la altura de las exigencias de los nuevos tiempos.

En los afanes de la lucha contra  la corrupción y las licitaciones amañadas de obras públicas, no debe hipotecarse la calidad  de la infraestructura para el desarrollo nacional y de sus regiones.

En temas locales, al presidente municipal electo de Victoria, Xicoténcatl González Uresti, confió ayer a los reporteros que le entrevistaron en una visita a un plantel educativo, que en su gabinete habrá paridad de género.

De los 125 elementos que contratará para integrar su equipo de colaboradores el 50 por ciento serán mujeres y el restante, hombres.

Confió que se recibieron tres mil solicitudes de ciudadanos victorenses para la selección de los colaboradores. Ello revela el grave problema de desempleo que hay en la ciudad.

Seguramente, más de la mitad fue personal calificado que dejó de prestar servicios en el Gobierno del Estado.

El alcalde tendrá que empezar a tambor batiente, para que se reactiva la economía local, ya que cada día más familias están entrando al grupo de los desplazados por falta de oportunidades en Victoria.

Un dato que abona a esa situación severa de falta de circulante, es que los hospitales públicos como el IMSS, ISSSTE y Hospital General, están saturadísimos. 

La alternativa de familias victorenses a acudir a la atención médica privada, quedó para unos cuantos. Hasta el 30% de han disparado las cirugías en los Hospitales Públicos.