Pacto de Caballeros
Por: Héctor Alejandro de Anda | 2018-04-23 05:23:23

“No podemos negociar con aquéllos que dicen ‘lo que es mío es mío y lo que es tuyo, es negociable’ John F. Kennedy  

LO CLAROSCURO. A 95 años de redactado y signado el tratado ‘de paz’ entre Calvin Coolidge (EE.UU) y Álvaro Obregón Salido (México) bajo condiciones caballerescas, sigue vigente y empoderado aquél documento que pretendía su vigencia al alcance de los mandatos de los presidentes en cuestión.

Difícil de entender en términos de diplomacia internacional, pues no cabría la obligatoriedad del documento tratadista, a menos de ser aprobado por las Cámaras Congresales de ambos países. Asunto que no existió en el Tratado de Bucareli.

Sin embargo, ha sido más respetado y refrendado hasta hoy -2018- incluso por encima de acuerdos como el TLCAN, por citar referentes.

Su fin del lado mexicano, era uno sólo: reconocimiento al gobierno de Obregón, al que hasta antes de la firma era considerado comunista o enemigo de los EE.UU. en palabras llanas. 

El beneficio del país vecino, era la protección de los intereses económicos de norteamericanos en suelo mexicano. Latifundistas de grandes extensiones que vieron mermadas sus propiedades y a las empresas petroleras que igualmente se afectaban por las políticas revolucionarias de la época.

El pacto entre caballeros –al margen de sus Congresos- era el reconocer las afectaciones económicas y solventarlas en tiempos establecidos y observar con lupa las reformas constitucionales al 27 que impactaba de forma directa a los norteamericanos. A cambio del reconocimiento oficial de la Casa Blanca.

¿Nos vamos entendiendo?

Torpe e inocuo es el discurso de Trump respecto a su visión de estadista sobre las relaciones con su país vecino del sur. 

Políticas despreciativas sobre la migración en la busca de oportunidades de empleo de quienes no encuentran en su suelo un espacio para garantizar el sustento de su familia.

En contraste, valiente y audaz el pronunciamiento de Peña Nieto a respuesta de cada ataque verbal de su homólogo norteamericano (sic) “No dirija su frustración contra los mexicanos. Diríjase a su Congreso, no a los mexicanos”. Es parte de la cita.

Sin embargo ambos países no se tocan ni con el pétalo de una enmienda de guerra.

Por cuestiones de narcotráfico, EE.UU invadió y atrajo desde la República de Panamá el 3 de enero de 1990 al ‘hombre fuerte’ Manuel Antonio Noriega con la operación ‘Causa Justa’ ordenada por George Bush padre.

Por ‘asuntos petroleros’ y de índole armamentista, Siria sufre los embates directos de los misiles norteamericanos.

(Sic) “Estados Unidos tiene una rica tradición de inmiscuirse en los asuntos internos y en las elecciones de muchos países, entre ellos de Rusia” señaló Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin.

No ejemplificaremos más intervenciones directas de objetivos estratégicos, a cargo del presupuesto de la milicia americana. Que de haber sido real cualesquiera de las amenazas del magnate y presidente, hace dos años habríamos sido ocupados, sitiados.

En contraste siguen en suelo mexicano los agregados de las corporaciones gringas (como DEA o CIA) que ejecutan acciones específicas. 

Mantenemos de igual manera una comunicación DIRECTA, entre los puertos fronterizos de todos los límites mexicanos, con las agencias gubernamentales americanas. Además de que la reforma energética por fin ha sido acordada en base a aquél primario acuerdo de Bucareli. 

Acuerdos caballerescos que a cambio nos permiten acceder a fondos para el combate frontal al narcotráfico; fondos de NADBANK; de OMS para evitar la muerte materno infantil; fondos para recuperación de basureros, para control y saneamiento de aguas, para exploración de petróleo en aguas profundas, etc.

Un pacto que a pesar de las habladurías de Trump, seguirá vigente incluso en el eventual arribo a Los Pinos de cualesquiera de los contendientes a suceder a EPN. ¿El muro? ¡Bah! Es ‘sabor al caldo’

COLOFÓN: Nos deja la sabia reflexión para leer entre líneas a JFK “lo mío es mío… y lo tuyo es mío”.

 

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