Oxigenar sindicatos con Acuerdo 98 de la OIT



En un escenario nacional donde los sindicatos y organizaciones de trabajadores dejaron de funcionar bien, ya como consecuencia de la desmedida ambición de los líderes o bien por la neutralización de los sindicatos por las empresas, la ratificación por parte del Senado de la República del Convenio 98, sobre el Derecho de Sindicalización y Negociación Colectiva, emitido por la Organización Internacional del Trabajo oxigenará la posición del obrero mexicano.

El Convenio de la OIT, fue analizado por los Senadores y confirmado a fines de mes pasado. Tiene por objeto proteger de manera adecuada a los trabajadores de todo acto de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindical en relación con su empleo.

Con esta acción del Senado de la República, el Convenio 98 sobre el Derecho de Sindicalización y Negociación Colectiva, se convierte en un documento de orden nacional en México y cualquier trabajador que sienta vulnerados sus derechos puede ampararse para evitar entre otras cosas, condicionar su empleo a que no se afilie a un sindicato.

También verá por ellos en casos donde la continuidad en el empleo se deba a que deje de pertenecer a las organizaciones sindicales, si se despide a un trabajador o perjudicarle de manera a causa de su afiliación sindical o su participación en actividades de su organización fuera de las horas de trabajo.

Los beneficios del convenio, que dicho sea de paso no busca suplir los liderazgos sindicales, sino más bien recordar a los trabajadores que existen compromisos internacionales que los países tienen con organismos de la talla de la OIT, misma que, con el Convenio 98, protege al trabajador contra todo acto de injerencia en los que tengan que ver las organizaciones de trabajadores contra organizaciones de patrones o empresas y, viceversa, por medio de agentes o miembros de las organizaciones como resultado de la constitución, funcionamiento o administración.

Injerencia según el Convenio 98 de la OIT, es cualquier tipo de acción que los patrones lleven a cabo con la finalidad de fijar condiciones de empleo en los centros de trabajo, al margen de la reglamentación laboral.

De acuerdo al documento confirmado por el Senado de la República, si es necesario, se pueden crear organismos nacionales que garanticen el derecho a la sindicalización y adoptar medidas para estimular y fomentar entre los patrones o empresas y las organizaciones sindicales, el pleno desarrollo y uso de procedimientos de negociación voluntaria, que permitan reglamentar, por medio de contratos colectivos, las condiciones de empleo en los centros laborales.

Dicho en otras palabras, la adopción en México del Acuerdo 98, deja abierta la puerta a la libertad sindical dentro de las empresas, en el entendido de que, los trabajadores de una misma empresa pueden estar afiliados a más de un sindicato y, por lo tanto, las empresas pueden tener más de un contrato colectivo de trabajo en vigor.

Es indispensable que se establezcan reglas de convivencia, respeto y no discriminación por convicciones de tipo sindical, de tal forma que la vida sindical dentro de las empresas pueda transcurrir en paz.

Es oportuno que, desde una perspectiva laboral, los grupos de empleados se reúnan para analizar el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo y con su adopción se sustituyan las deficiencias que ellos detecten con las organizaciones que ya tienen, incluso, definir la creación de un sindicato más en la empresa si se toma en cuenta la especialización de los obreros.

A lo mejor esto podría mover las estructuras que tienen las organizaciones sindicales y replantear sus liderazgos, no vaya a ser que, de la noche a la mañana, los grupos de ahí mismo les den un revés, desconozcan sus sindicatos y formen otros para mejorar las condiciones laborales.

 

Los otros.

No fue en esta capital, pero sí en Reynosa, donde las autoridades de tránsito, tomaron el toro por los cuernos, al inmovilizar vehículos de transporte público y privado que presentan deficiencias para su circulación, conforme al Reglamento existente.

En la mayoría de los casos, los vehículos que debieron de cumplir con las observaciones tras la aplicación de la revista mecánica 2018, fueron problemas con las luces, focos fundidos y quebrados, parabrisas estrellados y muy dañados, que impedían a los conductores o pasajeros tener buena visibilidad y no contar con extinguidor como prevención para cualquier tipo de incendio.

Si en esta capital se aplicara la revisión de los vehículos, a lo mejor la cantidad de vehículos a inmovilizar pudiera ser superior a los de Reynosa, ya que, aquello que menos interesa a los conductores es arreglar faros, que las luces direccionales y las de emergencia funcionen de manera adecuada, cuando deberían de pensar que el Reglamento de Tránsito es muy claro respecto a las condiciones en que deben de encontrarse las unidades motrices para circular por las calles.

Relevante en Reynosa fue que las autoridades municipales no cedieron ante las presiones de los automovilistas, quienes de una y mil formas trataron de evitar la inmovilización y desde luego invertirle a la compostura de luces, parabrisas y medidas de prevención contra incendios, ya que, eso no lo tenían considerado, porque aquello de que, en Tamaulipas puedes hacer lo que te dé la gana desde arriba de un vehículo.

La presidenta municipal de aquella ciudad fronteriza, Maki Ortiz Domínguez, podría echar abajo la acción, sin embargo, será más el avance que se tenga en cuanto a responsabilidad ciudadana de conductores y dueños de unidades motrices en la ciudad, bajo la premisa de hacer valer la reglamentación en beneficio de los ciudadanos.

Esperemos que pronto en Victoria, el nuevo alcalde Xicoténcatl González Uresti impulse una medida similar o que la copie, pero que la imponga en esta capital, puesto que urge poner fin a la impunidad frente al reglamento de tránsito.

La inmovilización de vehículos que carecen de luces adecuadas, que tienen cristales en mal estado y que no traen extinguidores, es un principio de autoridad que debe hacerse valer, sobre todo en este momento cuando las autoridades municipales apenas se sentaron en sus despachos.

De no hacerlo, los malos automovilistas tendrán tomada la medida y, no habrá agentes de tránsito o funcionarios que los obliguen a cumplir con el Reglamento de Tránsito.