Operativo fallido



 

La semana pasada  nuestro país, fue marcado por la violencia, las malas y arrebatadas decisiones y por la vergüenza…  las fuerzas armadas mexicanas fueron derrotadas por el cártel de Sinaloa en su primer enfrentamiento.

Ante semejante derrota y ridículo a nivel mundial, el Secretario de la Defensa, General Luis Crescencio Sandoval y el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño;  no tienen más remedio que admitir que  el operativo militar desplegado  para capturar a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, se ejecutó sin el conocimiento y la aprobación previa del gabinete de seguridad.

El operativo fue precipitado, improvisado e ineficiente… Es sorprendente no sólo para los mexicanos, si no para el mundo entero, como el gobierno de México no tiene la fuerza, ni mucho menos la voluntad de enfrentarse al crimen organizado, porque si algo quedó muy claro con los acontecimientos ocurridos en Culiacán, es que los miembros del cártel de Sinaloa si están muy organizados, si tienen estrategia, planes de acción, de contingencia y lo mejor de todo,  el valor para llevarlos a cabo.

Según el relato de hechos que hicieron el Secretario de Seguridad Pública y el Secretario de la Defensa –que por cierto  difiere del primer reporte;  el operativo tenía el propósito de capturar a Ovidio Guzmán, en cumplimiento de una petición de extradición hecha por el gobierno estadunidense desde septiembre de 2018.

En dicho operativo,  participaron aproximadamente 35 elementos del Ejército y de la Guardia Nacional, así como un Agente del Ministerio Público Federal. A las dos de la tarde con 45 minutos, los uniformados rodearon la residencia en donde se encontraba Ovidio y tres personas más.

Mientras las fuerzas federales esperaban la orden de cateo expedida por un juez, los ocupantes del inmueble se percataron de que iban por ellos por lo que comenzaron a disparar. Los uniformados decidieron ingresar a la casa.

Los militares tomaron el control de la vivienda en un principio, pero al demorarse más de la cuenta la orden de cateo, comenzaron a llegar grupos de sicarios que los  superaban en número  además de provocar desmanes en otras zonas de la ciudad, por lo que el gabinete de seguridad dio la orden al comando militar de emprender la retirada.

Con el afán de obtener resultados, el personal militar omitió la aprobación del gabinete de seguridad y actuó con precipitación, sin la orden de cateo que debía otorgar un juez, amén de desestimar el poder de convocatoria y la capacidad de respuesta del grupo agresor.

El final de historia ya lo conocemos todos, el cártel de Sinaloa no sólo enfrentó a las fuerzas armadas, también realizó 19 bloqueos, ejecutaron 14 acciones contra personal del ejército y la Guardia Nacional en distintas zonas de la ciudad, se apropiaron de 42 vehículos, dos de ellos propiedad de la Sedena, e incendiaron nueve más.

Atacaron el cuartel de la IX Zona Militar, el edificio del C-4 de la policía estatal, la base de operaciones de la cabecera municipal y una unidad habitacional para familias castrenses, dieron muerte a un elemento de la Guardia Nacional e hirieron a cinco agentes de la policía estatal y detuvieron a ocho elementos de tropa, los cuales fueron liberados posteriormente.

Sin capacidad de respuesta y para evitar que los sicarios atacaran a la población civil, el gabinete de Seguridad decidió doblar las manos y dejar ir a su presa.

Ahora el Presidente López Obrador quiere justificarse diciendo que la liberación de Ovidio Guzmán fue la más acertada, para evitar poner en riesgo la vida de mucha gente; cuando en realidad ellos pusieron en riesgo la vida de mucha gente por intentar detener a un importante miembro del crimen “muy organizado” sin una estrategia, sin orden, con falta de pericia y cautela.

Las noticias que los mexicanos vimos por televisión y redes sociales  parecían escenas de una “narco serie”  que por mucho superaban la ficción. 

Las consecuencias del operativo continúan, se liberaron presos del penal de Culiacán, las familias de los elementos de la Guardia Nacional y el Ejercito Mexicano quieren salir de Sinaloa para refugiarse en otro Estado pues se dicen amenazados,  y a nivel mundial hemos sido expuestos como un país con un gobierno fallido.

Por si esto fuera poco ya dieron la orden de investigar a todos los elementos que intervinieron en el operativo para tomar las sanciones correspondientes por el fracaso del mismo, pobres hombres no cuentan con armamento, no tienen liderazgo y mucho menos el respaldo del gobierno para combatir la delincuencia.

¿Cuánto tiempo más nuestras fuerzas armadas van a seguir permitiendo semejante humillación? seguirán respetando las órdenes de su comandante en jefe, que un día dice una cosa, al otro día otra y después les da la espalda. 

No soy adversaria del Presidente de la República,  quiero que a México le vaya bien, soy una mexicana preocupada por la inestabilidad de mi país,  lo ocurrido en Sinaloa me pone a pensar que en cualquier momento esa situación de riesgo puede replicarse en otros estados de la República, incluso en Tamaulipas;  al final existen los mismos elementos.