Ocampo sin Doña Meche



 

 

En cada pueblo existen personajes que destacan por su folklor popular y en Ocampo, hubo un matrimonio ejemplar que formó Cristóbal Ruiz García (+) y su esposa Mercedes Medrano Espinoza (+), ellos tuvieron cinco hijos de nombre, José Luis, Leticia, Sahid Antonio, Adán y José Cristóbal.

“El Mansito” como le decían a Don Cristóbal Ruiz (nac: 25-Junio-1940), era nativo del ejido San Lorenzo, municipio de Ocampo, por largas décadas fue carnicero y se dedicó a la compra-venta de ganado y Doña Meche (nac: 14-Julio-1946), oriunda de Ocampo, le ayudó en la carnicería y en sus ratos libre, era rezandera. 

La señora “Meche” por años tuvo un molino de nixtamal en la colonia Milpa Vieja de la cabecera ocampense, se levantaba temprano para trabajar y después le ayudaba a su marido en la carnicería, ya con el tiempo, la fémina auxilió en los comedores públicos de Ocampo y en los desayunos escolares de la primaria “Simón Bolívar”.

La familia de la señora Mercedes era de cuna muy humilde, su padre fue “arriero” pues venía de Tula a Ocampo, traía mercancías para su comercialización y su madre, laboraba como cocinera y vendía menudo en el mercado de “El Vergel de Tamaulipas”.

Adán contó “mi madre Meche se casó muy joven con Don Cristóbal, era católica, le gustaba sentarse en las bancas de la plaza, para refrescarse con las sombras, que prodigaban las enormes ceibas, al lado de Sahid Antonio, mi hermano; en las fiestas pedía pura canción cara, como Los Laureles, El Abandonado y Te Vas Angel Mío”.

De los hermanos Ruiz Medrano, Adán tiene una compañía de jardinería en Carolina del Norte (EUA), Leticia es dueña de un restaurante en Arkansas, José Cristóbal es gerente en un consorcio que vende maquinaria para el campo y Sahid Antonio, tiene 48 años de edad y es alumno del Centro de Atención Múltiple (CAM) en Ocampo.

Por su parte “Pepe” Ruiz Medrano, es una luminaria en Ocampo y en la región, es un taxista muy cotizado, además un tiempo participó con versos, todas las tardes de 4 a 5 p.m., con 7 sextetos en el programa “La Hora del Huapango”, que conduce Desiderio Martínez, en la difusora Súper Buena de la ORT en Cd. Mante, Tam.

La comida favorita de la famosa Meche, eran nopales, chochas y calabazas, y aunque los descendientes de la finada ocampense radican en Estados Unidos, nunca conoció esas tierras de Norteamérica, pero si visitó Victoria, Monterrey, Ciudad de México, Chapingo, Poza Rica, Veracruz y Aguascalientes.

Adán Medrano aseveró “mi madre feneció a los 75 años en su tierra natal, a ella todo el mundo la conocía, pues era muy amiguera; tengo 20 años en la Unión Americana, por lo que todos los días, hablábamos por teléfono y por horas”, y si la pudieras ver hoy “¿qué le dirías en tres palabras?” “Te amo madre”, señaló.

El conocido decimista Noé Báez Coronado, escribió algo para Pepe Ruiz Medrano, “Nuestro versero anda triste,/además sus familiares/lo atormentan los pesares/y hoy de luto se viste,/a creerlo se resiste/pero es el final del humano./Su madre, Meche Medrano,/una dama respetada,/ha cambiado de morada/y descansa en el Arcano”.

La hoy occisa era una celebridad en Ocampo y en su muro de Facebook, dejó una foto con su amado hijo Sahid Antonio y Andrés Manuel López Obrador, cuando era candidato a la Presidencia de México, durante uno de sus múltiples recorridos, que efectuó “El Peje” por la zona sur de Tamaulipas.

Como anécdota les comento que meses después de la muerte de Doña Meche, falleció en el Vergel de Tamaulipas, “Pancho” Nieto, eterno acompañante de nuestra apreciable paisana y de su vástago Sahid Antonio, tal vez al faltar su amiga de siempre, pesó la ausencia de la multicitada dama, en el ánimo de su noble asistente.

Imagino un diálogo en el cielo en plena época navideña, “Pancho, estamos invitados a unas primeras comuniones, confirmaciones, bautizos, bodas y quinceañeras, en La Laja, Callejones, la Colonia Santa María de Guadalupe, La Muralla, El Chamal, El Tigre, Canoas, La Mora y El Pensil, de la comarca ocampense”, dice Meche.

Refirió Pancho “Amiga, la verdad que no me gusta tanta fiesta, mira que con la comida a veces uno se cansa”, “pues se aguanta” aseguró Meche; continuó Pancho, “Mechita, ya ve que hace un año comimos 15 días seguidos, asado de puerco, picadillo, barbacoa y sopita de arroz. Al último, yo ya pedía huevito con chile verde”. 

 

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