Notre Dame y Sri Lanka.



 

El lunes pasado por la tarde la catedral de Notre Dame, símbolo de París, fue invadida por las llamas, evento que ha conmocionado al mundo y a la opinión pública internacional.

La aguja principal del templo se ha derrumbado, por lo que los daños pueden ser enormes, ahora una comisión de expertos evalúa hasta qué punto la estructura ha quedado dañada. Según las autoridades francesas, el fuego se originó de forma accidental y podría estar vinculado a las obras de renovación del edificio. La catástrofe ha dejado daños cuantiosos e incalculables, no obstante, la estructura "está a salvo y preservada de la destrucción total", según los bomberos.

El incendio de esta catedral no solo significa una pérdida para el mundo religioso, si no también para la historia y el arte de la humanidad, tan grande fue su impacto que en un par de días la respuesta de la gente no se hizo esperar…

Aunque no se han completado aun la evaluación de los daños, el gobierno francés anunció varias medidas para iniciar la reconstrucción del templo, el dinero para llevar a cabo este proyecto no faltará, en dos días las donaciones superan ya los mil millones de euros.

La catedral también tendrá la ayuda desde fuera de Francia, pues todos los Países miembros de la Unión Europea están dispuestos a contribuir.

El presidente de Francia Emmanuel Macron aseguró que en menos de cinco años las obras de reconstrucción habrán terminado, esperemos que así sea, y que los más de 600 años de historia que tiene la catedral sigan permaneciendo como patrimonio cultural de toda la humanidad.

Sri Lanka.

Esta semana santa termina con otra historia, pero con un final mucho más trágico. El pasado  Domingo de Resurrección en Sri Lanka se convirtió en el más sangriento en la historia de este país, donde una cadena de atentados ha matado a más de 207 personas y herido a más de 400.

Hubo explosiones casi simultáneas el domingo por la mañana, que afectaron los servicios de Pascua ofrecidos en varias iglesias en tres ciudades separadas.

Los objetivos incluyeron el santuario de San Antonio en Colombo, la iglesia de San Sebastián (a más de 35 kilómetros al norte, en Negombo) y la Iglesia Evangélica de Sion (en Batticaloa, a 196 kilómetros de Colombo, en la costa este de Sri Lanka).

Se produjeron explosiones adicionales en los hoteles de lujo en Colombo: Cinnamon Grand, Shangri-La Hotel y The Kingsbury por la tarde se produjeron una séptima y octava explosión en un hotel frente al zoológico Dehiwala en Dehiwala-Mount Lavinia y en una casa privada en Mahawila Gardens.

El alto comisionado de Sri Lanka ante el Reino Unido, Manisha Gunasekera, en sus primeras declaraciones aseguró que estos atentados son eventos de terror, “Este es un ataque contra todo Sri Lanka porque es un país muy multiétnico, multi religioso y multicultural y todo el país se reúne para celebrar el domingo de Pascua”.

Todavía no está claro quién causó los ataques. Lo que se sabe es que al menos siete personas fueron arrestadas en relación con los atentados y tres policías fueron asesinados durante una redada en una casa en relación con los ataques

La comunidad cristiana minoritaria de Sri Lanka parecía ser el objetivo principal de los ataques aparentemente coordinados. El cristianismo es una religión minoritaria en Sri Lanka, que representa menos del 10% de la población total de 21.4 millones.

Según los datos del censo, el 70,2% de los habitantes de Sri Lanka se identifican como budistas, 12% hindúes, 9,7% musulmanes y 7,4% cristianos. Se estima que el 82% de los cristianos de Sri Lanka son católicos.

La industria del turismo es una importante fuente de ingresos para el país, que se convirtió en un destino turístico popular  desde el final de su guerra civil. El año pasado, ganó el título de mejor lugar del mundo para visitar en 2019 por la editora de guías de viaje Lonely Planet.

Fueron ataques muy bien planeados, eligiendo precisamente la fecha más importante para el mundo cristiano, al festejar la resurrección de Jesús, el fundamento de la fe, lo que nos enseña que  “Dios ha dado a la humanidad un nuevo nacimiento, una esperanza viva” dando el poder de discernir espiritualmente, para que se pueda caminar en una nueva forma de vida.