No existe nadie en el mundo igual a ti
Por: Benito García Islas | 2018-05-06 03:39:16

Reflexión: “Tú creaste mis entrañas;  

me formaste en el vientre 

de mi madre”.

                                        Salmos 139:13 

 

Dios es perfecto, nada ni nadie lo supera. La Biblia dice en Hebreos 2:10: “Dios es quien hizo todas las cosas, y todas las cosas son para su gloria. Por ello sostengo, que el ser humano con el más alto grado de conocimientos científicos, no ha logrado, no logrará clonar a una persona, por lo que  “tú, sólo puedes ser tú”.

Dios nos diseñó a cada uno de nosotros de tal manera que no haya un doble en el mundo. Eso significa que nadie más en la tierra podrá jugar el papel que Dios planeó para ti.

Todos los recursos provienen de Dios. Incluso los que usamos para pecar son dados por Dios, a veces son los que más se usan, incluso hasta se abusa de ellos. 

Su palabra (la Biblia) dice: “Dios nos ha dado a cada uno de nosotros la habilidad de hacer bien ciertas cosas”. Dado que las habilidades naturales o recursos provienen de Dios son tan importantes y especiales como tu forma espiritual. La única diferencia es que ellas te fueron dadas al nacer. 

Por otra parte, Dios da la habilidad a ciertas personas de hacer mucho dinero. Moisés les dijo a los israelitas: “Recuerden al Señor su Dios, porque él es quien les da la habilidad de producir riquezas”.

Las personas con esta habilidad son buenas levantando negocios, haciendo ventas y tratos y obteniendo ganancias. Si tú, apreciable lector, tienes esa habilidad para comerciar debes usarla para la gloria de Dios. 

Pero, ¿cómo?, me preguntarás. Primero capta tu habilidad, entrégala a Dios y dale su crédito. Segundo usa tu negocio para servir a otros y para compartir tu fe con otros que no quieren reconocer la misericordia de Dios al darte riquezas. 

Tercero, devuelve al menos el diez por ciento de las ganancias a Dios como acto de adoración. Finalmente alcanza tu meta: “ser edificador del reino de Dios, más que edificador de riquezas”.

NO NOS DAMOS CUENTA QUE SOMOS ÚNICOS

Las moléculas (átomos) de ADN pueden unirse en una gama de números infinitos y por ello daré la cifra, el número es 10 elevado a la 2,400,000.000. Para decirte a ti mi querido lector y hermano, que esto es la probabilidad de encontrar alguien parecido a ti.

Para poner esto en perspectiva algunos científicos han sugerido que todas las partículas en el universo son probablemente menos que 10 con 76 ceros detrás, mucho menos que tus posibilidades de tu ADN. 

Tu singularidad es un hecho de vida científico. Cuando Dios te hizo, rompió el molde. Nunca ha existido ni existirá alguien exactamente igual a ti. 

LOS ANTECEDENTES NOS FORMAN

Sin embargo, tú y yo, hemos sido formados por nuestros antecedentes en la vida, tus experiencias, la mayoría de las cuales estuvo fuera de control, Dios permitió todas ellas para su propósito de moldearte. 

Dios intencionalmente permite que atravesemos por experiencias dolorosas para equiparte para que ministres a otros. La Biblia dice: “Él nos consuela en todos nuestros problemas de manera que podamos consolar a otros. Cuando otros están en problemas, debemos estar dispuestos a darles a ellos el mismo consuelo que Dios nos ha dado. 

Si realmente deseas ser usado por Dios, debes entender una verdad poderosa: las experiencias que más te han dejado resentido y lastimado en la vida, las que has ocultado y has olvidado, son las que Dios quiere que uses para ayudar a otros. ¡Ellas son tu ministerio!.

A ti, apreciable lector que me hiciste el favor de leer esta reflexión, si no has aceptado a Cristo como tu salvador, hoy es el día, él quiere enseñarte cosas maravillosas para tu felicidad y te ofrece la vida eterna. 

Dios bendiga ricamente a mis lectores, por siempre.