¡Ni soluciones sencillas, ni milagrosas!



 

   Después de analizar el discurso de Andrés Manuel, una vez entregada el acta de mayoría, donde gano la elección constitucional, dos cosas nos quedan claras: una cosa es la campaña y otra distinta es hacer gobierno. 

Para quienes lo entendieron, estarán en el lado ganador del campo de batalla, para los que siguen de rijosos, entonces el estado de derecho los alcanzara. 

El estado de derecho, básico para que exista paz y tranquilidad, es sin lugar el bastión más golpeado del país, estamos en los últimos lugares a nivel mundial, es precisamente el estado de derecho, donde parte, toda la descomposición social que hoy nos envuelve, en una remolino peligroso y sin límites. 

El sistema de justicia en México, es desbordante en presupuesto, pero magro en resultados, el poder judicial, es el ente publico mejor pagado del país, y en los hechos, no da el mismo contenido, a la hora de aplicar de manera justa y expedita la ley.

La certidumbre de un trato justo y equitativo desde hace mucho, la marca Don Dinero, quien tiene más, tiene a la ley de su lado, en todos los sentidos, y es ahí en ese entorno, donde se empezó a contaminar y llegar a grados insostenibles el estado de derecho en México. Basta con echar un vistazo a los casos más sonados y nos daremos cuenta, que impartidores y acusadores, hicieron del estado de derecho un modus vivendi, y no una disciplina profesional. 

Ser abogado en este país, es sinónimo de corrupción, esa es la perspectiva que muchísimos mexicanos tienen de esa profesión, y eso van incluidos políticos, jueces y magistrados, en si, todo el aparato de impartición de justicia, incluyendo procuradurías estatales y la misma procuraduría general de la republica, que para Ripley, no sabe ni siquiera armar un expediente acusatorio. 

La francesa Florance Cassell, Napoleón Gómez Urrutia, Elba Esther Gordillo, hoy gozan de plena libertad, por que la PGR, contamino el estado de derecho y no supo o no quiso hacer un expediente comprometedor para ninguno de ellos, aplicando como regla la máxima ley mexicana, “la voluntad política”.

Los expedientes iban viciados y se violentaron los derechos constitucionales de estos personajes, esto es solo unos ejemplos, de cómo la justicia y la impartición de la misma se mueve en nuestro país. 

Es cierto, el discurso de AMLO, sobre el estado de derecho nos da un respiro, por ahí se debe de empezar la transformación, no se puede transformar algo, si no se hace bien desde sus cimientos, y es ahí donde nuestras esperanzas están puestas.  

También la pacificación comienza por estado de derecho, no se pueden tener un fin exitoso, si no se contempla el estado de derecho de victimas y victimarios, los foros de consulta ciudadana han sido usados ya con anterioridad; desgraciadamente de ellos, solo han salido documentos con pastas de incredulidad y buenos deseos. 

Nadie prometió milagros y tampoco nadie dijo que seria fácil, el cáncer de corrupciones, esta enquistado en todo México, difícil es curarlo, sin que el paciente sufra daños. Al tiempo.

chanorangel@live.com.mx