Ni guerra, ni paz.



 

LO CLARO. La celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, llegó para quedarse y generar cultura en el ser humano.

En el marco de esta fecha, la Universidad Autónoma de Tamaulipas llevó a cabo un Coloquio de Fauna Silvestre; con la finalidad de analizar las especies exóticas invasoras que depredan el hábitat que los hospeda.

Un ejemplo que a poco se convierte en grave riesgo para la actividad pesquera del litoral del Golfo de México, tiene qué ver con el pez diablo. En la comarca del sistema lagunario que comprende al sur de Tamaulipas, este invasor proveniente de Sudamérica, consume los huevecillos que desovan otras especies –nativas- como el bagre, y la tilapia. Se apodera del territorio y la pesca disminuye por la presencia de este animal depredador.

El ser humano es factor para fomentar este tipo de migraciones de animales no endémicos. 

Los controles que se contemplan a través de los especialistas, serán tratados en el marco de este evento.

LO OSCURO. Ni guerra ni paz. Rememora el título de una melodía que distingue a una combativa dama. 

Pero será en otro sentido la belicosa colaboración de hoy.

Uno de los presidentes más sanguinarios que ha tenido este país, es también acaso el más recordado en los EE.UU por el memorable ataque al Álamo, fuerte ubicado donde hoy se conoce como San Antonio Texas.

Hablamos de Antonio López de Santa Anna. En las postrimerías de su mandato, convocó a sus conciudadanos a participar en la creación de un canto que unificara a la nación por igual.

Su llamado tuvo éxito y en la pluma de Francisco González Bocanegra y los arreglos musicales de Jaime Nunó Roca, se adoptó el que hasta hoy se entona como himno nacional mexicano.

Diez estrofas tenían en su composición. Sólo se utilizan dos de éstas en actos públicos y 4 en actos oficiales.

Un cántico bélico que para defender los ideales de aquella nación independentista (se estrenó formalmente el himno hasta 1910, con Porfirio Díaz al timón en la conmemoración del centenario de la Independencia) se ufanaba en sus estrofas de llamar a defender con sangre a la patria “tus campiñas con sangre se rieguen…” o la lapidaria “guerra, guerra sin tregua”.

A este símbolo cántico, le fueron extraídas estrofas por razones quizá muy entendibles. Una de estas, entronizaba al auspiciador Santa Anna “Del guerrero inmortal de Zempoala te defienda la espada terrible; y sostiene su brazo invencible, tu sagrado pendón tricolor. Él será el feliz mexicano; en la paz y en la guerra el caudillo…” continúa, pero aquí le dejamos.

Fue extraído quizá en la razón de la buena vecindad con los amigos del norte, que aún se duelen de la batalla que mancilló el Álamo.

Hoy, con un tweet (un comunicado de menos de 230 caracteres en esa red social) sólo un tweet que amenazaba una medida unilateral a la alza de los productos que ingresan a Estados Unidos provenientes de México, cundió la alarma.

Los alcances de la negociación que el canciller Ebrard realizó a nombre de los mexicanos para evitar ese 5% de alza, se verán en el corto tiempo.

Nos tocará enfocar ese himno de guerra mexicano… contra el invasor enemigo; pero de abajo. 

Los migrantes latinoamericanos que busquen el ‘american dream’, deberán considerar que su sueño les alcanzará para convertirlo en ‘mexican dream’. Orden superior.

Ya lo dijimos: queremos paz, no la guerra. Propongan entonces, cambios al Himno.

Y eso sólo fue con un tweet.

COLOFÓN: Existimos otros que con dos mensajes al cel “¿dónde estás?”, con procedencia de la reina del hogar, también andamos buscando que nos defienda Ebrard.

 

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@deandaalejandro