México en turibus



La semana pasada realicé un viaje de placer a la Ciudad de México, en compañía de mi Amore, Norma Alicia Fernández, en donde fue un reencuentro con mi pasado, con mi adolescencia y con el matrimonio integrado por mi tío Álvaro Abundis Noriega (nativo de Ocampo, Tamaulipas), su esposa Alicia Luna y demás descendientes.

Una vez establecidos en esa casa amiga, el anfitrión Álvaro Abundis (86 años de edad), el ocampense No. 1 en CDMX, me soltó una batería de cuestionamientos respecto a los aconteceres de la política en El Vergel de Tamaulipas, por lo que empezamos a intercambiar puntos de vista del desarrollo social de nuestro pueblo.

A manera de tentempié le cuestioné qué cuándo se fundó Ocampo, me dijo “mira sobrino, fue el 19 de mayo de 1749”, refirió mi pariente que de joven, él vivía en el barrio Milpa Vieja, trabajó como sastre en su terruño huasteco y por varias temporadas se enroló en la pizca de algodón en San Benito y Harlingen, Texas.

Fue hasta 1953 que decide emigrar al Distrito Federal al amparo de unos familiares, para empezar a colaborar en el prestigiado hotel “Génova” y ahí, conoció a su esposa Alicia, (60 años de casados) con quien procreó a sus hijos Álvaro, Agustín, Alfredo y Francisco, además de Héctor, quienes en la actualidad son profesionistas.

Cabe señalar que a pesar de que el tío Álvaro es seguidor de “El Peje y Morena”, como quiera debatimos varias veces, sobre las ventajas ecoturísticas de Ocampo, las fortalezas energéticas de Reynosa y Altamira, las oleadas de bañistas que aterrizan en las playas de Cd. Madero y los avatares políticos de la capital cueruda.

Al día siguiente proseguimos con el “tour” por el ex-DF, con las fotos de rigor en el Palacio de Bellas, la Torre Latinoamericana y el Hemiciclo a Juárez, aquí con la ayuda de mi sobrino Alan Abundis, abordamos un turibus (autobús de dos pisos descapotable), en un ambiente cosmopolita y lleno de viajeros de todo el orbe.

Sinceramente la CDMX no le pide nada a San Antonio, Chicago, Nueva York, Madrid, Londres y París, por sus servicios turísticos y su infraestructura urbana, y volviendo al recorrido, fue fenomenal observar sitios históricos como el Zócalo, el Palacio Nacional, el Ayuntamiento del DF y la catedral de la Ciudad de México.

A medida que continuaba la ruta, más nos adentramos por el Paseo de la Reforma, avenida Insurgentes, la Glorieta Colón, la Torre del Caballito, la Lotería Nacional, divisamos el edificio de la Bolsa Mexicana de Valores, el Frontón México y el monumento a la Revolución, que se sitúa frente a la sede de la CTM en México.

Más adelante vimos dos muchachas vestidas de quinceañeras, tomándose fotos al pie del Ángel de la Independencia, enseguida advertimos el Museo de Antropología, el Museo de Arte Moderno, el Campo Marte y en el Auditorio Nacional, sobresalía un gran anuncio de Disney On-Ice, con la leyenda “persigue tus sueños”.

También surcamos calles de la pudiente colonia Condesa, de la capital de la república mexicana, la Zona Rosa, la plaza Cibeles-Madrid, la Casa Lamm y bajamos en el Museo de Cera, en la que pudimos constatar las réplicas de Hugo Sánchez, Gandhi, Los Beatles, Miguel de la Madrid, Cantinflas y Pedro Infante.

 

En dicho turibus rodeamos la esquina de la información, en la que se ubican los periódicos El Universal, antes Excélsior y La Prensa, casi tocamos con nuestras manos la Torre Bancomer de 50 pisos de altura y lo mejor fue los sabores de la comida y la riqueza multicultural de la gente, la diversidad y el espíritu incluyente.

Como anécdota después del paseo en Turibus por CDMX, cuya travesía me llevó a conocer en un día, lo que planeaba visitar en dos fechas, le comenté a Don Álvaro, que yo pasaba, mirando las ventanas de Palacio Nacional buscando una señal y mi tío respondió “el futuro presidente de México, anda de vacaciones en La Chingada”.

Al despedirnos mi Amore y un servidor, les dije, “tío, ahorita tiene que desmenuzar los nombramientos de Andrés Manuel López Obrador, el próximo mandatario de la nación, por lo que debe estar localizable, que tal, que esa rueda de la fortuna, usted es uno de los agraciados del sexenio entrante. Por favor, no apague su celular”. 

 

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