Mamás de acero
Por: Olimpo Báez Cedillo | 2018-05-09 03:51:07

El domingo asistí como lo hago regularmente, a la misa de mediodía en la basílica de “Nuestra Señora del Refugio” de Ciudad Victoria, Tamaulipas, en donde es grato ver a niños, niñas, jóvenes, matrimonios y adultos mayores, recibir la palabra de Dios.

Esta vez le tocó a un sacerdote perteneciente a la congregación “Misioneros de Guadalupe”, cuya sede se encuentra en la CDMX, explicar un poco de las múltiples actividades que realizan en el mundo, por ejemplo él mencionó que hace poco regresó de Perú, al terminar de evangelizar aquellas zonas no cristianas.

Según el portal electrónico del “Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extrajeras”, sus integrantes veneran a la Virgen de Guadalupe y se encargan de llevar y predicar el evangelio a gentes (a las naciones), poniendo atención en la promoción y formación de agentes de evangelización y del clero local.

El clérigo en su misa dominical, mencionó que ellos realizan la labor evangelizadora por encomienda del Papa en turno y recordó algunos pasajes de su estancia en Kenia, uno de los países más azotados en África, por la pobreza, el hacinamiento, el atraso social y la sequía.

Incluso refirió que en esos lares a los hombres mayores de 70 años, se les permite elegir su esposa, entre las jóvenes menores de sus tribus, a cambio de un hato de ganado vacuno, que es entregado a los padres de la joven casadera, que en ocasiones no rebasa los 12 años.

También agregó que en la cultura de dichos clanes keniatas, la marginación, la ignorancia y la poligamia (los hombres puede tener varias esposas a la vez), que está permitida por el gobierno, han restado derechos a las mujeres y dan al traste, con las megatendencias mundiales respecto a la equidad de género.

Para concluir con ese mensaje evangelizador, pienso que en Kenia igual que en otros países, así como en ciertas regiones de México, se replica este fenómeno social, para desgracia de muchas féminas, pues mientras unas celebran con gusto el 10 de Mayo, “Día de la Madre”, otras dirán “en la madre, con tan mala suerte”.

El 17 de octubre de 1953, en México el presidente Adolfo Ruiz Cortines, hizo el reconocimiento oficial del derecho al voto de la mujer mexicana, “la larga batalla por el voto femenino había sido ganada y con ella, las mujeres votaron y pudieron ser votadas para acceder a puestos de elección popular” (Diario de la historia).

La equidad de género en varias provincias de la república mexicana y en otros países tercermundistas, es una falsa quimera que sirve de bandera y discurso político a presidentes, legisladores, activistas de organizaciones no gubernamentales (ONG´s) y defensores de los derechos humanos en el planeta.

En pleno siglo 21, a pequeñas comunidades rurales de México, los sistemas estatales del DIF, envían en camiones bien equipados a galenos, enfermeras y material médico, con la finalidad de efectuar campañas de detección de cáncer de mama y cáncer cérvicouterino y ¿qué creen?

Estoy seguro que pocas mujeres acuden, debido a la desconfianza, los prejuicios y los celos de los maridos, de tal manera que su cerrazón y socarronería, provocan que sus adoradas esposas, incrementen las estadísticas de mortandad por causa de no detectar el cáncer a tiempo.

El pedimento para esos maridos, durante este 10 de mayo, es que hagan conciencia, de la responsabilidad civil y familiar que les toca, por cuidar a sus consortes, pues de ellos depende que vivan o mueran, de que tenga una mejor calidad de vida y un estatus saludable.

Para este 10 de Mayo, mi reconocimiento es a las madres que trabajan y que son multifuncionales en el hogar y que hoy acompañan al hombre en distintas profesiones, pero lo fuerte de las mamás es el amor, el perdón, la humildad, darlo todo y nunca quitarse.

Felicidades a mi madre María Irma, a mi hermana Flor de Liz y a mi Amore, Norma Fernández y a todas las madrecitas del orbe, por su noble labor.

 

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