Maestro de oratoria



 

Desde hace 3 lustros conozco el trabajo que realiza como maestro de oratoria, Jaime Arturo Báez Guerrero (nac: 27-Sep-1957/Xicoténcatl, Tam), y quien por años fue destacado instructor en esa disciplina, en la Casa del Arte de Victoria, en donde ese espacio se convirtió en un semillero de niños y jóvenes exitosos.

 

Nuestro personaje es Ingeniero Eléctrico egresado del Tecnológico de Ciudad Madero en 1981, laboró un tiempo, dentro de la industria nacional en empresas embotelladoras de refresco y azucarera, así como en la Secretaría de Educación Pública, por 32 años.

 

Su primer contacto con la Oratoria fue en 1972, cuando cursaba la secundaria en Xicoténcatl, en ese entonces hubo un concurso en Río Bravo, con el apoyo de la Respetable Logia Simbólica de Tamaulipas, como parte de las celebraciones del Centenario Luctuoso del Lic. Benito Juárez (ex-Presidente de México).

 

Báez Guerrero revela que “a través de esos concursos fui aprendiendo y observando detenidamente a los competidores, empecé a leer libros españoles, que se enfocaban básicamente en cuestiones de redacción, ortografía, vocabularios, sinónimos y antónimos”.

 

Jaime agregó “a esa edad veía a mi padre Napoleón Báez Guerra (+), hacer uso de la palabra en eventos cívicos, como miembro de la Logia en Xicoténcatl, también en actividades sindicales del Ingenio Azucarero; él es mi fuente de inspiración, sigo admirando sus cualidades humanas, su talento y capacidad en la comunicación”.

 

El experto en Oratoria ofrece en la capital tamaulipeca, cursos a principiantes por lo que su taller lo divide en 5 importantes áreas; técnica, académica, física, emocional mental y estructura de discurso. “La oratoria además de ser arte de la palabra, es ciencia y técnica, o sea de qué hablar y cómo hacerlo correctamente”, refiere Báez.

 

¿Qué habilidades adquiere un orador? “seguridad y confianza en sí mismo, agilidad mental, manejo y fuerza de voz, mímica, desarrollo de la memoria, observar, madurez de espíritu; se vuelven más participativos, desarrollan sus capacidades naturales, salen del ostracismo, son más alegres y plenos de energía”, afirma Jaime.

 

¿Cuál es el éxito del discurso y del buen orador? Sobre el tema el perito indicó, “el propósito participativo siempre será interesar, convencer y persuadir, en ese orden; sin conseguir uno, no se logra el siguiente”. El buen orador obtiene un cambio inmediato de la gente, “demuestra elegancia, capacidad y calidad en la tribuna”.

 

El 3 de mayo de 2019 se efectuó el II Concurso Estatal de Oratoria, organizado por la Asociación de Oradores Tamaulipecos, que llevó el nombre del maestro Jaime Arturo Báez Guerrero, a manera de homenaje, en el auditorio “Odilia Rangel de la Fuente”, de la primaria Club de Leones, situada en el 11 Anaya de Victoria.

 

Los jóvenes participantes provinieron de diversos planteles de nivel bachillerato, universidad y tecnológico, tanto de la zona norte, centro y sur de Tamaulipas; los tres primeros lugares fueron para Ciudad Madero, Nuevo Laredo y Victoria, quienes recibieron diploma, trofeo y estímulo económico.

 

Jaime Arturo cuenta una anécdota “un alumno de universidad y normal superior, que tomó el curso taller conmigo, salió al extranjero para estudiar el idioma inglés; a su regreso fue a visitar una de mis clases, y en broma le pedí, que nos mostrara el dominio de la lengua extranjera, discursando en inglés arriba de la tribuna”.

 

Acto seguido su ex-discípulo “ascendió a la tribuna a improvisar un discurso en su segunda lengua, que ganó el reconocimiento, la admiración, el respeto y los aplausos del público, pues algunos de los padres que llevaban a sus hijos al taller, se encontraban presentes”.

 

El maestro invita a la oratoria, “hagamos patria. Forjemos gente de bien, capaz, participativa y esforzada. Las circunstancias exigen retos y aptitudes de valía. Personas de convicción, perseverantes, sin titubeos ante los retos, con propósitos firmes y entrega apasionada. Esto se siembra, cultiva y se cosecha en la oratoria”.

 

El decano asevera “las personas interactuamos dinámicamente en el ejercicio de la vida, requerimos saber expresarnos correctamente y entender a quién nos comunica algo. El taxista, el líder, el funcionario y el periodista; aprovechemos la comunicación hablada y escrita. Un orador puede convertirse en escritor de libros”.

 

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