Los Debates



En el ejercicio y fortalecimiento de nuestra democracia, aparece la figura de los debates. Estos, son instrumento idóneo para la exposición y confrontación de ideas, propuestas y planteamientos. 

El objetivo, desde luego mostrar al electorado la plataforma electoral de candidatos (as), por lo que únicamente se podrán desarrollar precisamente durante periodo de campaña. 

Entonces, debatir se convierte en una oportunidad por excelencia para que la ciudadanía conozca de viva voz de los prospectos a un puesto de elección popular su forma de pensar con respecto a los distintos temas de interés general, a través de un formato de preguntas, réplicas y contra réplicas, en algunos casos con participación de ciudadanos, contando además con un sistema de moderación, todo bajo las reglas que para tal efecto, señala la ley. 

¿Sabía usted estimado lector que tratándose de la elección federal,  los debates se encuentran regulados por un Reglamento de Elecciones del INE, mismo que por cierto los establece como obligatorios solo para el caso de Presidente de la República?

Y esto viene a colación, por los dos anteriores debates entre los presidenciables, que en opinión de una inmensa mayoría – permítame la expresión- según se dijo “le quedan a deber a la ciudadanía”. 

Los debates celebrados en Palacio de Minerías en la capital del país y luego en Tijuana, Baja California, el 22 de abril y 20 de mayo respectivamente por quienes ‘pelean’ la silla presidencial, aprovecharon para “tirarse hasta con la cubeta”, desaprovechando,  a juicio de quien escribe el tiempo y espacio para dejar en claro quién representa la mejor opción. 

Así las cosas, los debatientes por supuesto se dijeron ganadores todos, frente a una audiencia que más que motivada, se expresó decepcionada e incluso irritada por la actuación de quienes se supone son los mejores hombres para gobernar el país.

Ahora bien, conviene mencionar que el debate como instrumento de la democracia, se remonta a 1994, cuando vía señal televisiva por vez primera se enfrentaban los entonces candidatos Ernesto Zedillo, Cuauhtémoc Cárdenas y Diego Fernández de Cevallos, con el ataque y la descalificación como  elemento principal. 

Por ende, tanto en el pasado como actualmente, el debate carece de credibilidad para la población, puesto que además el formato un tanto rígido, y escaso interés de la ciudadanía, en este tipo de dinámicas, haga que cada vez se visualice menos atractivo. Lamentable, pero cierto estimados lectores. 

Ahí tiene usted por ejemplo el reciente debate entre los candidatos y candidata al senado por Tamaulipas, programado para las 6:00 de la tarde del miércoles 30 de mayo, cancelado de última hora. 

Ojalá quienes andan de candidatos (as) a cualquier cargo de elección, pudieran elevar su nivel de política, porque a decir verdad,  para ataques y descalificaciones mediáticas, prácticamente para lo que utilizan el debate, es una pérdida de tiempo y recursos. 

Por lo pronto amigos esperemos el tercer “round”, entre López Obrador, Anaya, Meade y Rodríguez Calderón, que será el próximo 12 de junio en Mérida, Yucatán,  que por lo menos de acuerdo a los ajustes realizados por el INE, promete ser de los tres que se programaron obligatoriamente para este proceso, el mejor de los debates. 

(*)La autora es máster en derecho público. UAT- UANL. Abogada, catedrática, escritora y conferencista. Fundadora de Vive Mejor Ciudadano A.C. Iniciadora Sala de Lectura Infantil y Juvenil.