Los accidentes en adultos mayores



 

El mes que terminó fue dedicado a los abuelos y a los adultos mayores en general. Los mensajes y los eventos realizados se centraron en la garantía de dignidad, respeto y seguridad que la familia, la sociedad y el Estado mexicano deben a este valioso sector de nuestra población.

En un mundo que envejece con población cada vez más numerosa de personas que rebasan los 60 años de edad y que inclusive alcanzan una longevidad de 90 y más años, se hace cada vez más importante, no solo vivir más años, sino además vivirlos con calidad. 

Para ello es indispensable construir las bases sociales y económicas para que las persona mayores cuenten con educación, atención de su salud y medios financieros que hagan sostenible un nivel de vida digno y decoroso.

En ese propósito, el nuevo paradigma es el del envejecimiento activo, saludable, productivo y feliz. Lo que significa abandonar la imagen del adulto mayor débil, pobre, triste, pasivo, enfermo y dependiente. 

Entre los muchos factores y eventos que pueden cambiar radicalmente la expectativa de tener un envejecimiento activo y saludable, está el de los accidentes. 

Y es que los adultos mayores son especialmente vulnerables  a estos eventos, debido a los procesos propios del envejecimiento, a la mayor carga de enfermedades asociadas y a que las lesiones resultantes de ellos son frecuentemente más graves y discapacitantes. Sus consecuencias y repercusiones rebasan el nivel individual, así como el ámbito de la salud y de la calidad de vida, extendiéndose a la familia y todas las esferas de la vida

Por ello ante la seriedad y complejidad que demanda la atención adecuada de un accidente, definitivamente  es mejor no tenerlo. En ese contexto la prevención se vuelve prioritaria y urgente. La pregunta es ¿cómo evitarlos?

México tiene una población de casi 13 millones de adultos de 60 y más años. El 54% de ellos, se dedican a labores del hogar, por lo que el riesgo de padecer algún accidente en ese ambiente es mayor. La mitad de los accidentes ocurren en el hogar. Debemos entonces asumir dos cosas: el hogar puede ser un lugar peligroso si no se identifican y corrigen los riesgos arquitectónicos (escalones, baños resbalosos, falta de iluminación, entre otros  puntos críticos). Los adultos mayores pueden con educación,  valiración geronto-geriátrica periódica, capacitación para activarse físicamente y prácticas hábitos de vida saludable pueden reducir radicalmente la ocurrencia de un accidente.

Más del 50% de los accidentes en los adultos mayores es por caídas, relacionadas a la debilidad muscular, a la disminución en la visión o el uso de aparatos de apoyo como bastones o andaderas.

Otras causas de accidentes son las quemaduras, los  ahogamientos por inmersión, los traumatismos, las intoxicaciones y los envenenamientos. Todos son prevenibles.

Es importante saber que el mayor riesgo de sufrir un accidente lo presentan las mujeres de 65 a 69 años, que está asociados a las actividades domésticas que todavía en nuestro país se cargan a las mujeres.

Otros factores de riesgo asociados son edad avanzada, el  trabajar, el padecer alguna enfermedad crónica, el  consumir medicamentos, remedios y bebidas alcohólicas, el  percibirse como enfermo y dependiente, la falta de apoyo familiar adecuado y el tener la responsabilidad de cuidar a otros como la pareja, los hijos o los nietos.

Finalmente debemos estar seguros y trabajar en consecuencia, de que la vejez y la enfermedad no están necesariamente ligadas. Que es fundamental educarse para afrontar con éxito esta etapa final de la vida. Y Que los accidentes, que pueden cambiar nuestra vida, son totalmente evitables.

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