Lo que el frío no puede vencer



Parece que ante el rigor e impacto económico, social y en salud, de las muy bajas temperaturas que han afectado este año a México, especialmente en su región noreste, el cambio climático está dejando muy en claro que no se puede seguir posponiendo la toma de medidas radicales y efectivas de prevención, adaptación y ayuda a la población en general, sobre todo a la de los grupos más vulnerables, como lo son por ejemplo: el de menores de cinco años, el de adultos mayores, el de personas en situación de calle y el de las que viven con alguna condición de discapacidad.

Se puede entender, aunque no justificar que haya personas que no toman las providencias necesarias para abrigarse o abrigar a sus familiares ante un brusco descenso de temperatura cercano o menor a los cero grados. Pero no es fácil de aceptar que las escuelas, centros de trabajo, lugares públicos, campos agrícolas y ganaderos, no se hayan prevenido lo suficiente y dado una respuesta integral, inmediata, bien articulada y ampliamente comunicada a la población, sabiendo por los pronósticos meteorológicos que nos invadirían vientos árticos con temperaturas congelantes.

El panorama del agro tamaulipeco es ahora de miles de hectáreas siniestradas y de cosechas perdidas. Muchos días de trabajo y clases perdidos. Miles de niños con cuadros de diversas infecciones respiratorias. Algunos indigentes muertos por padecimientos crónicos agravados por el frío que los “sorprendió” durmiendo en la calle.

Si a partir de este mes y año, el clima será así de riguroso y extremo, entonces es obligado que en todos los órdenes de gobierno  se hagan verdaderos cambios para prevenir y proteger la vida, la salud, el patrimonio y la economía de las familias tamaulipecas. Ya estamos advertidos, el cambio climático cobrará con creces toda negligencia personal y social.

Pero si para las personas comunes el frío plantea difíciles retos para salir a trabajar, ir a la escuela y hasta para realizar las labores cotidianas en sus viviendas, imagine Ud. cómo son para las personas que tenemos alguna discapacidad. El frío y la humedad de la calle y de las casas, calan hasta los huesos, músculos y articulaciones, disminuyendo la flexibilidad, energía y velocidad al caminar. 

Aun estando sentados o acostados, las bajas temperaturas no dejan de hacer estragos en nuestro organismo. 

Y si uno se abriga como cebolla, con varias capas de prendas para calentar el cuerpo, la consecuencia es que es muy limitada la movilidad de brazos, de piernas y hasta de respirar.

Sin embargo, el frío no tiene la última palabra, mientras mantengamos y acrecentemos nuestra disposición y fuerza de voluntad para continuar con nuestras actividades diarias, adoptando con disciplina los cuidados necesarios.

Como dice la canción “De pie” de Alejandro Lerner: “Aunque las puertas se cierren, aunque no me sienta bien, aunque el tiempo pegue fuerte sé que voy a estar de pie; aunque llueva, nieve o truene me tengo que levantar”.

Es decir, no importan las dificultades que nos ponga la vida, siempre hay que creer en uno mismo, buscar fuerza en nuestro interior y la manera para salir adelante.

Los sueños son la motivación latente que nos impulsa levantarnos día a día. Una recomendación para estar sano emocionalmente es vivir y cuidar el presente, sin preocuparse por lo que ocurrió, hicimos o dejamos de hacer en el pasado y por los males que tememos del futuro.

Si defendemos lo que nos hace sentir pasión por la vida, esta nos convertirá en excelentes en lo que elegimos hacer y en humanos plenos. Un admirable ejemplo de ello es el protagonista de la película “Gol”, un joven que desde niño tuvo la pasión por el soccer. Su asma no fue impedimento para ser un gran jugador internacional.

Querido lector si tienes una limitante física no permitas que nadie te corte las alas para emprender tu vuelo en la vida, ni tampoco te las cortes tú mismo pensando que no podrás salir adelante; lucha por realizar lo que te haga feliz, evitando convertirte en una persona amargada, deprimida y temerosa, que son los rasgos de la verdadera discapacidad.