La utopía salvadora



 

Finalmente ayer se puso en marcha la operación de la esperada y anhelada Guardia Nacional por parte del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Arranca con 70 mil agentes en todo el territorio nacional donde se espera que puedan ayudar a contener la violencia en 150 de las zonas con mayores índices delincuenciales.

La expectativa es amplia y se espera que en el mediano plazo se pueda llegar con 150 mil elementos a 266 zonas en que se ha dividido al país.

Inicialmente entra en zonas conflictivas, entre ellas la frontera sur del país para contener la ola migratoria, así como en la frontera norte.

Por ello, los veremos en Tamaulipas con mayor presencia en las ciudades de Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, entre otros de los 10 municipios fronterizos de la entidad.

Viene a reemplazar de alguna forma a la Policía Federal Preventiva que prácticamente desapareció para incorporarse a la Guardia Civil.

En el caso particular de Tamaulipas, en ésta etapa será fundamental que la Policía Estatal a través de sus diversas agrupaciones, no baje la guardia.

Que en tanto la Guardia Nacional asume cabalmente sus tareas, la ola delincuencial no tenga una nueva cresta, por el vacío que dejan la  Policía Federal y  la reducción de las fuerzas armadas y marina.

El Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, ha girado las instrucciones a las corporaciones estatales redoblen sus esfuerzos en ésta etapa, para garantizar la seguridad de los tamaulipecos.

Hay que destacar que la vulnerabilidad de la frontera norte del país, desde Tijuana en Baja California hasta Matamoros, en Tamaulipas es mayor.

El flujo de migrantes que vienen del sur en busca de llegar al norte del país para cruzar a Estados Unidos, así como las deportaciones masivas que se esperan en los próximos meses, dispara el riesgo de violencia.

Veremos pues, en breve, los aciertos y errores de la Guardia Nacional en la delicada misión de velar por la seguridad y tranquilidad de los mexicanos.

Pero hay que advertir que no será suficiente, pues el problema es mayúsculo.

Como las otras corporaciones y estrategias, ésta agrupación policial que se nutre de militares en su mayoría, tanto de tropa como de mando, se enfoca al último eslabón de la cadena delincuencial.

El asunto de fondo, es que la violencia, delincuencia, corrupción a impunidad tienen su origen  en la sociedad en su conjunto.

Mientras que no seamos capaces de construir mejores ciudadanos desde las familias, escuelas, iglesias, Ayuntamientos y las estructuras de los Gobiernos Estatales y Federales, no se contendrá por las policías, así sea la nueva Guardia Nacional, en forma eficiente el fenómeno.

Lo ideal es que los Ayuntamientos grandes de Tamaulipas, es decir, todos aquellos que tienen más de cien mil habitantes, cuenten con sus Policías Preventivas, que velen por el cumplimiento de los Bandos de Policía y Buen Gobierno.

Así tendrían que hacer sus esfuerzos propios municipios como Reynosa, Matamoros, Victoria, Tampico, Nuevo Laredo, Altamira, Madero, El Mante y Río Bravo, entre otros.

Esperar a que la Guardia Nacional es ésta era de incertidumbre en el Gobierno Federal de Andrés Manuel  López Obrador, sea la solución, es una utopía.

De ahí que en Tamaulipas todo el gabinete de seguridad y justicia, deberá aplicarse a fondo.

Nadie como los tamaulipecos para atender los problemas internos. Tiempo de sacar la casta y apretar la pierna y el brazo contra la delincuencia común y organizada.

A quien el pueblo reconocerá o cuestionará con el tiempo, es al gobernador Francisco García Cabeza de Vaca. 

Así es que manos a la obra.