La revocación



 

El título de hoy obedece a un ordenamiento Constitucional y debe entenderse como un procedimiento por el que los ciudadanos pueden cesar del cargo público a un funcionario electo, antes del término del periodo para el que fue elegido. El procedimiento puede ser por votación directa o, por recolección de firmas, dependiendo de las dimensiones geográficas o poblacionales, según lo establece la ley.

La revocación en México está señalada en la Constitución General de la República, por lo que los cargos de elección popular son: el presidente de la República, los legisladores (diputados -federales y locales- y senadores), gobernadores y presidentes municipales.

La revocación de mandato parte del principio de la libertad política de los ciudadanos al elegir y deponer a sus gobernantes en una democracia representativa. En otras palabras, es un mecanismo de interrupción o término anticipado del mandato popular.

El tema viene a este espacio porque boletines de prensa y agencias de noticias difunden que la “…Cámara de Diputados aprobó las reformas constitucionales sobre la revocación de mandato y la consulta popular que, abre la posibilidad de remover al presidente de la República por la vía del voto libre, directo y secreto, ‘a condición de que participe al menos 40 por ciento de los electores inscritos’ en la lista nominal.”

El 28 de mayo del 2018, el Instituto Nacional Electoral (INE), declaró la validez oficial del padrón electoral con 89 millones 332 mil 31 registros, aunque la lista nominal -tienen credencial del INE- fue de 89 millones 123 mil 355, que tuvieron la posibilitar de votar el 1 de julio de ese año. 

 Aclaro que los números aquí señalados del padrón electoral y la lista nominal no concuerdan con algunos sitios, pues las estimaciones son diferentes, como aquella que señala que el reloj poblacional se estima a un total de 133 millones, 642 mil, 291 habitantes en el 2015.

Ahora bien, si la propuesta de ley admitida por los diputados y que pronto llegará a los estados para su discusión, análisis y aprobación o rechazo, -se requiere de por lo menos 17 votos a favor de los congresos locales- entonces hay que tomar en cuenta la siguiente reflexión, que se infiere a ‘plan con maña’, como diría mi santa abuela.

La iniciativa es clara “…a condición de que participe al menos 40 por ciento de los electores inscritos” entonces estaríamos hablando de que 35 millones, 649 mil, 342 mexicanos que debieran votar. Pero… según datos del INEGI, el presidente López llegó a Palacio Nacional con apenas la mayoría de la tercera parte del padrón electoral.

Sin embargo el proyecto es muy claro cuando establece que el 3% de la lista nominal de electores podrá solicitar la remoción del presidente, o sea poco más o menos 2.6 millones ciudadanos, pero para que sea válida la remoción se exige que sea el 40 % de los votos. Mayor número de mexicanos que los llevaron a la Banda Presidencial a López Obrador.

¿No es un juego de números muy estratégico a favor del poder?

Por otro lado, llama la atención que de 500 diputados federales que nos cuestan a los mexicanos (300 voto directo y 200 pluris) solo 372 votaron a favor, 75 en contra que suman 447… ¿Dónde quedaron 53? ¿Tan enfermos y tienen incapacidad del ISSSTE? ¿Llegaron tarde? ¿Andan en comisión? ¿Andan donde…? Porque se les paga para legislar.

Los diputados de la oposición a la mayoría –Morena-, dieron distintos adjetivos para calificar esta nueva sección legislativa que hasta la tildaron de populista y cuento de “cuatroteísmo”.

Esta es la 4T transparente y con el ‘poder popular’ para validar o revocar el mandato presidencial.

Elba Ester Gordillo hizo popular aquello de “Usted le cree a Madrazo… yo tampoco”, dicho que ahora adquiere relevancia con esto de los números apenas de las urnas del 2018 y las que podrían darse en el 2021, porque me parece que el mexicano en general es apolítico.